lunes, 25 de mayo de 2009

X-Men Orígenes: Lobezno


Creo sinceramente que un título más apropiado para esta película sería "X-Men Orígenes: Gatito". Y es que escaso es el mordiente y la garra de que hace gala el filme dirigido por Gavin Hood (quien a estas alturas debe estar deseando dirigir una secuela de "Tsotsi", aunque solo sea por recordar buenos tiempos) y perpetrado por una Fox en horas bajas.


No pedía un "El Lobezno Oscuro", ni mucho menos. Es más, al ver el aluvión de críticas destructivas que recibió al poco de estrenarse, no le pedía nada, absolutamente nada a este producto (me niego a seguir llamándolo película, sería sobrevalorar su calidad). Pues bien, la sensación que me queda al acabar de visionar este, repito, producto, es un tipo de decepción que desconocía por completo hasta el día de ayer: la sensación más parecida que puedo describir es esa que se experimenta cuando te defrauda alguien a quien no conoces de absolutamente nada. ¿Cierto que es paradójico? Pues eso mismo he experimentado con esta cinta; me ha decepcionado una creación de la cual no esperaba absolutamente nada. Triste, muy triste, digo yo.


Para empezar, la trama es un completo disparate. No busquéis, no ya verosimilitud, si no simplemente coherencia o cohesión entre acontecimientos: son términos que David Benioff (me pregunto qué habrá sido del talento que este hombre mostró en "La Última Noche" de Spike Lee) y Skip Woods ("Operación: Swordfish" y... sí, "Hitman") abandonaron para lanzarse a escribir la mayor sarta de chorradas e incoherencias disfrazadas de "trama" que recuerdo haber visto en un blockbuster desde "Ghost Rider: El Motorista Fantasma". Todo gira en torno a un McGuffin que luego resulta no ser tal porque tiene importancia pero al mismo tiempo no la tiene (¿WTF?), adornado con personajes que aparecen de la nada, vienen y van según a los guionistas les place; todo ello sin olvidar giros "sorprendentes" del tipo "¡Oh my God, aquí es cuando tú te sorprendes porque no lo veías venir!" (que acaban provocando vergüenza ajena, ira e hilaridad a partes iguales), diálogos propios de una película protagonizada por Steven Seagal mezclados con otros que harían vomitar azúcar a un guionista de telenovelas sudamericanas, un conflicto fraternal que jamás llega a coger forma (y en el cual la cinta hubiera tenido que centrarse y dejar de lado la absurda trama crimino-doctormoureauniana en la que se mete más tarde) y rematado con un desenlace abrupto, psicotrópico de puro incongruente y especialmente insatisfactorio.


Si a semejante patraña vendida como "guión" (yo lo denominaría "montóndehojasjuntadasconuncliproñoso") le añadimos el hecho de que el director en ningún momento se siente cómodo con la idea de manejar esta cinta (con lo cual se limita a poner la cámara a desgana, sin ningún esfuerzo creativo ni mental que le avale), unos efectos "especiales" que quedan a años luz de la primera entrega de la saga fílmica "X-Men" (¡Que se realizó en el año 2000!) y un trabajo de edición que se limita a juntar (mal) escenas entre si sin darles un mínimo de cohesión (en todo momento queda la sensación de estar viendo una sucesión de capítulos piloto para una serie protagonizada por Lobezno) y ritmo, nos queda una cinta floja que en todo momento intenta entretener (consiguiéndolo en algunos pasajes, fracasando miserablemente en otros) pero nunca sorprender (¡Cosa que incluso Brett Ratner intentaba en "X-Men: La Decisión Final"!).


Con este panorama, me gustaría salvar el prólogo con un pequeño Logan descubriendo sus poderes y los espectaculares títulos de crédito (a los que solamente quitaría esos ridículos flashes, que me retrotraen a los créditos de "Tropic Thunder"), las interpretaciones de Hugh Jackman, Danny Huston y, por supuesto, un magistral Liev Schreiber, y en ciertos momentos, la banda sonora de Harry Gregson-Williams.


Todo depende de vuestras expectativas. Yo esperaba que se me contasen los orígenes de Lobezno. Punto. Y ni eso me ha dado este producto. No ha cumplido la única expectativa que tenía, y no solo eso, si no que ni siquiera como entretenimiento mínimamente satisfactorio ha cumplido, al menos, según mi criterio. Por tanto, creo que solamente puedo definir "X-Men Orígenes: Lobezno" como una cinta floja, carente de cualquier aliciente, que se limita a cumplir como entretenimiento descerebrado pero que se desmonta con pasmosa facilidad a la que uno se para a recapitular sobre ciertos aspectos de la trama. Y bueno, para cualquier aficionado (como servidor, en menor medida) a los cómics de dicho personaje, supondrá poco menos que un insulto ver el trato que reciben personajes como Emma Frost, Bradley, Wade Wilson o Gambito.


Puntuación: *