miércoles, 9 de junio de 2010

"Kick Ass"


En lo que llevamos de 2010, aún a días de hoy, pocas películas han satisfecho completamente las expectativas que me habían generado (ya fuere mediante su premisa o argumento, o bien, mediante su campaña publicitaria). Afortunadamente, hemos podido gozar en nuestras carteleras de joyas como “Shutter Island”, y también de muy entretenidas y honestas películas como “Iron Man 2”. A estos agradecidos soplos de aire fresco en un año cinematográficamente poco destacable hemos de sumar la última cinta de Matthew Vaughn (“Stardust”, “Layer Cake: Crimen organizado”), “Kick Ass”, basada en los cómics creados por Mark Millar e ilustrados por el gran John Romita Jr.

Muy criticada por la cantidad de violencia de la que hace gala y por la forma como la muestra (espectacularizándola y reduciendo su impacto emocional para aumentar el entretenimiento y regocijo del espectador), “Kick Ass” es, en opinión de un servidor y hasta la fecha, una de las cintas más redondas que se han estrenado en lo que va de año.

No solo goza de una dirección (tanto de planos como de actores) simplemente soberbia por parte de Vaughn (artesano muy a tener en cuenta, hecho que lleva demostrando desde hace años), de una excelente labor de montaje (el ritmo narrativo de la película es impecable, manteniéndose constante y sin altibajos durante las dos horas de metraje que dura el film), de una banda sonora muy eficaz (cuyo único punto débil es la poco imaginativa utilización de temas de John Murphy pertenecientes a sus respectivas bandas sonoras para “28 Días Después” y “Sunshine”) y de unas geniales interpretaciones por parte de casi todo el reparto (destacando por méritos propios, junto con el protagonista Aaron Johnson, el prodigioso trabajo de la pequeña Chlöe Moretz como Hit Girl, la desbocada personificación de Mark Strong como el villano Frank D’Amico y el regreso a lo grande de Nicolas Cage como Big Daddy), sino que es, además, una de las películas más brutales, disfrutables y satisfactorias que podido disfrutar en años.
Si tuviera que compararla con alguna cinta que me viniera a la cabeza, salvando mucho las distancias, la hermanaría con "Kill Bill: Vol. 1", por bestia, desvergonzada/desprejuiciada y trepidante.


También es una escalofriante reflexión sobre la sociedad actual: contemplamos la violencia desde fuera, bien desde una ventana, bien desde un escaparate, o bien desde un móvil o una cámara de vídeo o fotográfica, desde la cómoda pasividad que ofrece la posición del espectador, y lo peor es que la glorificamos y le damos cobertura mediática (atentos al momento en que todo el mundo graba desde un bar la encarnizada pelea de Kick Ass contra unos matones, más concentrados en registrar todo con su cámara que en ayudarle o en llamar a la policía).


Es cierto que esta adaptación ha realizado algunos cambios importantes con respecto a las viñetas; entre dichos cambios figuran escenas clave (que, en el film, transcurren de forma distinta) y el propio mensaje que da sentido a la obra. En los cómics, Millar nos advertía de que ser un superhéroe en la vida real es deprimente: no solo no enamoras a la chica, sino que te llevas todos los golpes y es muy probable que acabes criando malvas. Matthew Vaughn opta por un mensaje más liviano: es un “trabajo” duro, pero luchando puedes conseguir lo que te propongas. No voy a entrar en temas de fidelidad a los cómics: en este caso, contrariamente a excrementos como “Spider-Man 3” o “X-Men Orígenes: Lobezno”, los cambios están sobradamente justificados y funcionan a las mil maravillas.



En resumen, “Kick Ass” es una muy buena opción a tener en cuenta en una cartelera que casi produce vergüenza ajena (coronada por esa estupidez audiovisual llamada “Sexo en Nueva York 2”) y una película estupenda para pasar una de tantas largas tardes de verano. Hay más que sangre y muerte en esta cinta: hay mucho sentido del humor (tanto humor entrañable como humor negrísimo), hay reflexión social, y lo más importante, hay dedicación y cariño por parte de todo el equipo para ofrecernos el mejor film posible, y eso se transmite en pantalla. Os la recomiendo sin dudar, aunque, eso sí, debo mencionar que el doblaje en castellano es una atrocidad imperdonable: no solo destroza las ingeniosas muletillas y frases hechas que sueltan los personajes, sino que convierte al personaje de Bruma Roja en un pardillo ceceante y gangoso.

Valoración final: 9/10

Nota de la B.S.O. (V.V.A.A.):
8,5/10

2 comentarios:

Ana Belén dijo...

Hola David, Aquí Ana, compi de Noche de cine. Me he permitido el lujo de darm un paseo por tu blog a "echar un ojo" y para rematar me he suscrito al RSS para "espiarte".

Un saludito.

David Hidalgo Moreno dijo...

¡Hola Ana!

Gracias por visitar el blog y suscribirte, espero que te guste :D

Un abrazo



David