jueves, 29 de julio de 2010

"Toy Story 3"



Tras un considerable periodo de tiempo sin actualizar este blog (debido mayormente al estreno del corto "Carson & Morrison: Patrulla de Rescate" el pasado miércoles 21 de julio), quisiera compartir con vosotros mi opinión acerca de la última película salida de las mentes de la factoría Pixar.

Lo primero que me viene a la cabeza es una pregunta: ¿qué define al arte? En mi opinión, el arte no es una experiencia objetiva: cada uno tiene su propio concepto de arte y ninguno es más válido que el que pueda tener otra persona. Aún así, el arte se percibe como una experiencia total, como un todo completo y sin fisura alguna: el verdadero arte es aquel que está construido tanto desde la cabeza como desde el corazón, milimétricamente calculado pero, con todo, capaz de dejar volar la imaginación y las emociones.

Esto es, en mi opinión, "Toy Story 3": no es solo la mejor película de Pixar desde la grandiosa "Ratatouille" (que sigue imbatible en su altar, dado que simplemente juega en una liga distinta), sino que, además, es puro arte en movimiento, una experiencia total.

Es un western; es un drama carcelario; es una cinta de aventuras y acción; es una comedia; es un drama intimista; es una película sobre la mafia; es una reflexión sobre el inexorable paso del tiempo y cómo cambiamos; es una sátira sobre la cultura pop; es una crítica a la jubilación forzosa que la sociedad impone a todo aquello considerado "viejo"; es un fugaz regreso al pasado para todos aquellos que dejamos atrás nuestra niñez; y, sobretodo, es la mejor despedida que Pixar podría haber brindado a todos aquellos que crecimos con las desventuras de Woody y Buzz Lightyear.

Lo reconozco, es menos sorprendente que "Wall-E" y "Up" (películas a las que tengo en gran estima y que, en mi opinión, son casi redondas), pero, en conjunto, la valoro como más satisfactoria y redonda: las dos anteriores se quedaban a un paso de la perfección, pero la tercera y última entrega de la saga "Toy Story" ha conseguido el diez que llevaba dos películas deseando adjudicar a una nueva obra de los genios de Pixar.

Solo por hacerme sentir como el niño que una vez fui desde que empezó el cortometraje "Día y Noche" (una verdadera joya, excelente metáfora sobre la aceptación de lo nuevo y su adaptación a lo ya conocido) hasta los maravillos títulos de créditos finales de la película en cuestión, por mantenerme agarrado al asiento y al borde de las lágrimas en una de las que desde ya debe ser considerada como mejor escena de suspense de 2010 (ya sabréis de cual hablo cuando la veáis con vuestros propios ojos), y, sobretodo, por hacer reír, llorar y aplaudir a una sala entera repleta tanto de niños como de adultos, me armaré de valor y le pondré un merecidísimo diez.

Hasta siempre, Andy.

Valoración: 10/10

Nota de la B.S.O. (Randy Newman): 8,5/10