miércoles, 4 de junio de 2014

Distribución digital y la era del 4K

El cine ya no es lo que era. Y no pasa nada. No voy a usar la llegada del formato digital como un argumento derrotista, pese a que hay motivos para ello: empresas míticas que han tenido que cerrar sus puertas, un cambio drástico en los modelos de creación y distribución de contenidos, obras cuya conservación en su formato original corre un grave peligro... Todavía estamos en un momento de transición entre el presumible final de la era analógica y el comienzo radiante de la era digital.

Por más que algun@s insistan en que ya nos encontramos en la era digital, ésta solamente llegará cuando todos, desde los pequeños creadores hasta las grandes majors, pasando por las distribuidoras y por los exhibidores, hayan abandonado los formatos analógicos y se hayan pasado a un modelo de creación, venta y exhibición totalmente digitalizado. En otras palabras: cuando ya no quede ningún cruzado que defienda a capa y espada lo analógico frente a lo digital.

Hablando estrictamente sobre cine, cierto es que el digital carece de ese elemento tan romántico que envuelve el cine analógico de toda la vida. Lo que para algunos es un engorro (recarga constante de carretes, costes de rodaje elevados, limitaciones a la hora de rodar tomas...) para otros es una magia que se está perdiendo con el paso del tiempo. Yo, seguramente por cuestiones generacionales, me posiciono claramente a favor del digital, pero comprendo perfectamente la postura de quienes prefieren lo analógico por su valor sentimental.



De cualquier forma, los nuevos tiempos están llegando para quedarse, y la realidad es que el celuloide está muriendo. Quien no lo acepte formará parte de la resistencia, pero acabará pereciendo. Y desde luego no recibirá ningún apoyo de las grandes compañías, interesadas en hacer la transición al digital lo antes posible y poder rentabilizar cuanto antes esa nueva forma de producción. Un ejemplo de esto es Warner Bros, que anunció recientemente el final de su distribución de copias en formato 35mm:


¿Y en qué lugar quedará la exhibición cinematográfica de toda la vida? Probablemente, en un lugar reservado para nostálgicos, un hermoso lugar en el que experiencias como Phenomena satisfarán a aquellos que quieran disfrutar en las mejores condiciones de clásicos del séptimo arte en 35 gloriosos milímetros. Dicho de otro modo: la exhibición cinematográfica clásica pasará a ser, si no lo es ya, un placer para sibaritas y un acto social.

Por otro lado, el futuro (si no ocurre nada extraordinario) se va a basar presumiblemente en contenidos producidos, rodados y exhibidos de forma completamente digital. A fin de cuentas, lo que el digital ha traído, por mucho que a algunos pueda no gustarles, es la democratización del cine. Pero no me extenderé mucho sobre ese apartado: ya hablé de ello en otra entrada anterior.

Aquí, me gustaría hablar sobre las posibilidades que ofrecerá el digital en un futuro no muy lejano. Y todas acaban pasando por el 4K (resolución 3840x2160). Volviendo a la distribución digital de contenidos audiovisuales, huelga decir que servicios de distribución digital como Netflix funcionan con gran rentabilidad en Estados Unidos (llegando al punto de producir sus propios contenidos online, como la enorme serie "House of Cards").


Aquí en España, las cifras de recaudación en salas de cine suelen ser relativamente bajas salvo por pelotazos ocasionales (como el taquillazo patrio "Ocho apellidos vascos"), y las descargas digitales gratuitas son el pan de cada día. Además, la distribución en salas comienza a ser muy poco rentable: impuestos altísimos, enormes costes de distribución, subvenciones cada vez más escasas, precios de entrada carísimos, un público cuyos gustos y hábitos están cambiando... Por otro lado, pese a que Netflix todavía no se anima a venir a España por diversas razones, tenemos alternativas en funcionamiento como Wuaki, Filmin o Yomvi, de modo que vamos bien servidos en cuanto a distribución digital comercializada.

¿Y cómo encaja el 4K dentro de todo esto? Fácil: es la resolución del futuro, la que tarde o temprano desbancará al Full HD. Dado que tanto las cámaras de vídeo como los monitores 4K comienzan a abaratarse a marchas forzadas, y que en plataformas como YouTube empiezan a proliferar vídeos a esa resolución, no sería de extrañar que la distribución en 4K acabe siendo habitual, tanto para contenidos gratuitos como para contenidos de pago. Es decir: es probable que en un futuro acabemos viendo películas, series, webseries y/o cortometrajes en 4K a través de nuestras smart TVs, proyectores, monitores, tablets y móviles.

Para finalizar este artículo, me gustaría remitiros a una de las entradas más interesantes que he leído últimamente: la realización del videoclip "Sugarwood" de Gisela, co-dirigido por Pol Turrents. ¡Echadle un vistazo!