lunes, 15 de noviembre de 2010

"Imparable"


Vaya por delante que, aún sin entusiasmarme, la última película de Tony Scott (el hermano flipado del maestro Ridley, que, sin embargo, tiene en su haber pelis muy entretenidas como "Spy Game", "El Fuego de la Venganza", "Déjà Vu", "Marea Roja" y "Enemigo Público", y ese par de joyas que son "El Último Boy Scout" y "Amor a Quemarropa") me ha entretenido y mantenido en tensión en todo momento, en gran medida, gracias a la peculiar forma de dirigir de este buen hombre.

Y es que, pese a que en gran parte de su filmografía sus constantes movimientos de cámara, cortes y cambios de plano, efectos de
flashes e hipersaturación del color resultan más un estorbo que un refuerzo de cara a la historia que está narrando, en esta ocasión, sirven para imprimir un ritmo trepidante a una película que, de otra manera, no pasaría de telefilm de sobremesa para emitir en Antena 3.

Tal es la estupidez de su guión (escrito por ese genio contemporáneo llamado Mark Bomback, sí, el de "La Jungla 4.0.: Te vas a Cagar con nuestros Super Hackers Karatekas"), capaz de recurrir a lo puramente inexplicable (ay, esa palanquita que se mueve sola...) cuando no a lo simplemente absurdo, que podría perfectamente haberse cargado el conjunto. Pero Scott, sabedor de las enormes limitaciones de la historia, decide pasar a toda velocidad por los pasajes más rebuscados y dar mayor importancia a lo mejor del film: la acción.


No en vano, el tren que sirve de antagonista en la historia, con su imponente tamaño y ese primer vagón de color rojo, prácticamente parece un enemigo sobrenatural y desbocado, al estilo del camión de "El Diablo Sobre Ruedas" o del temible escualo de "Tiburón" (ambas dirigidas por Steven Spielberg, lo que nos da a entender que Tony Scott ha pergeñado una cinta más
spielbergiana de lo que parece). Su implacable presencia y los constantes giros y obstáculos de la trama ayudan a que "Imparable" funcione bastante bien como cinta de aventuras clásica, siempre y cuando desconectemos totalmente nuestro cerebrito.

Pero de nada valdría todo esto sin unos protagonistas convincentes, especialmente cuando el 80% de la cinta recae en ellos: Chris Pine está más o menos convincente, pero, sin duda alguna, es engullido por esa bestia parda que es Denzel Washington, uno de los pocos actores de Hollywood capaz de sostener sobre sus hombros y mejorar una película. Da igual que repita tics interpretativos o que siempre ría de forma forzada: al final, sí o sí, estaremos a muerte con él y con su personaje, sufriendo sus desgracias y aplaudiendo sus triunfos.


En conclusión, "Imparable" es entretenida, está bien realizada y, qué demonios, se agradece ver una cinta de acción en la que, pese al frenético estilo marca Tony Scott, te enteras perfectamente de quien es quien y de dónde está cada elemento. Flojea mucho a nivel de guión y de banda sonora (Harry Gregson Williams en piloto automático), pero... Si no sois demasiado exigentes, se lo perdonaréis. Eso sí, dejadla para el DVD mejor, y, si no queréis esperar a "Harry Potter 7", consultad propuestas más interesantes de la cartelera, como "Scott Pilgrim Contra el Mundo", "Bon Appetit" o "Caza a la Espía".


Nota:
5,5/10

Nota de la B.S.O. (Un robot imitando a Harry Gregson Williams):
4/10