martes, 2 de noviembre de 2010

"La Red Social"


Tras un tiempo sin ratos libres para dedicar a este blog, por fin puedo darle a "La Red Social" una crítica. No me extenderé mucho: sencillamente, no es la película del año. Ese puesto sigue siendo propiedad de "Origen", la única película que realmente ha logrado sorprender y llevar al espectador por terrenos completamente nuevos al mismo tiempo que se revelaba como un peliculón en toda regla. Ni siquiera puedo decir que me haya alucinado tanto como enormes films como "El Escritor", "Shutter Island" o "Toy Story 3".

Y ello viene, principalmente, a que comete el mayor error que podría cometer una película: nunca termina de despegar. Cuando parece que por fin se decide a ir a por todas (concretamente, en la impresionante escena de la regata, donde imagen y sonido se unen en una experiencia única), el director del cotarro (el casi siempre excelente David Fincher) decide volver a ejercer de mero observador, dejando que sea el impresionante guión de Aaron Sorkin ("El Ala Oeste de la Casa Blanca") el que lleve la narración.

La fotografía, el vestuario, un reparto perfectamente escogido y ajustadísimo en sus interpretaciones (la gran sorpresa del año: Justin Timberlake como Sean Parker), los encuadres y movimientos de cámara, el montaje, la notable banda sonora de Trent Reznor y Atticus Ross... Todo en "La Red Social" es milimétrico y funciona con la precisión de un reloj suizo, y, para qué engañaros, me encantó. Salí del cine más que satisfecho, y decir lo contrario sería mentir miserablemente, pero, al mismo tiempo (y es por esto que no acabo de darle un sobresaliente), esperaba algo más: esperaba un clímax, una catarsis o un final en condiciones.

Y es que "La Red Social", pese a su aguda descripción de un amplio y memorable catálogo de personajes y escenas (especial mención para la escena de la creación de Facemash, próximamente ejemplo obligatorio de montaje paralelo en las escuelas de cine que se precien) y su endiablado ritmo, no deja esa sensación que se le queda a uno de haber visto una obra maestra. ¿Que puede darle el Oscar a Fincher al Mejor Director, o a Sorkin al Mejor Guión Adaptado? Claro que sí, pero igual de cierto es que vale mucho la pena pagar los siete euros de rigor por verla en pantalla grande como que saldréis pensando que le faltaron un par de peldaños para ser verdaderamente genial.

Aún así, muy recomendable.

Nota: 8/10