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domingo, 10 de agosto de 2014

¿Cómo se dirige a un actor?

Ésta es una entrada que llevaba mucho tiempo queriendo escribir, pero por mil razones (trabajo, proyectos, falta de tiempo y/o de inspiración...) la he ido procrastinando. Hasta hoy.

En cada rodaje de ficción que llevo a cabo, acabo aprendiendo algo nuevo. Y es que trabajar con actores, ante todo, es trabajar con personas.


Sí, sé que parece una obviedad, pero he visto de todo en cuanto a directores/as se refiere. ¿Conocéis la frase "Los actores deben ser tratados como ganado", de Alfred Hitchcock? Os sorprenderíais de la cantidad de cineastas cuyas obras mueren porque son incapaces de comunicarse y de trabajar con personas, y porque no prestan la debida atención a algo tan importante como la dirección de actores.

Los actores no son máquinas. No pueden saber lo que el director espera si no se les dan las instrucciones adecuadas a su debido tiempo. Y no solo eso: el director puede decir lo que quiere, gritar órdenes a diestro y siniestro... Pero si no logra conectar con las necesidades de cada actor, trabajar individualmente con cada uno y, sobre todo, ser muy proactivo y dejar su ego a un lado, no habrá manera de que el director logre lo que busca: simplemente, no funcionará.


Particularmente, a lo largo de los años que llevo trabajando con actores e interpretando yo mismo, me he encontrado con distintos perfiles en ese aspecto. Estos son algunos de dichos perfiles; cada uno representa una manera distinta de trabajar, con sus particularidades, y hay que tener en cuenta los siguientes elementos si queremos trabajar a gusto con esa persona y ayudarla a obtener la mejor interpretación que pueda ofrecer:

  • Novatos: Dentro de esta categoría, no solo entrarían los actores que acaban de comenzar, sino también todos aquellos que pertenezcan al sector amateur o tengan poca o ninguna formación. Por lo general, suelen tener muy buenas intenciones y ponerle muchas ganas, pero no se les puede ni se les debe dirigir igual que a un intérprete veterano o con mucha formación. ¿Por qué? Básicamente, porque ese tipo de instrucciones suelen resultarles demasiado complejas: no se puede jugar a dirigirles pidiéndoles "ahora hazlo más pequeño", por así decirlo, sino que hay que explicarles las cosas mucho más claras y a un nivel más terrenal, sin vaguedades. Esto no quiere decir que den peor resultado, ni mucho menos: ofrecen un tipo de verdad muy distinto, menos técnica y más sincera, y si sabes cómo tratarles pueden dar excelentes resultados. El último ejemplo de esto lo he encontrado dirigiendo a la gran Nancy Laffita en "Dejando Huella (Leaving Traces)": pese a que tenía poca experiencia dramática y venía con muchas dudas, entre ambos trabajamos de manera muy cercana y así fue como logramos una gran interpretación por su parte.
  • Perfeccionistas: Este tipo de actor controla, o busca controlar absolutamente todos los aspectos de la producción que está rodando: no solo quiere milimetrar cada aspecto de su acting, sino que también suele permitirse pedir al director rodar más tomas si siente que no ha quedado como él esperaba, y supervisar los planos rodados e incluso escuchar los audios. Suelen tener bastante formación y/o muchas tablas, y están curtidos; por tanto, debido a su experiencia y a su perfeccionismo, a veces les resulta difícil confiar al 100% en el criterio del equipo que lleva a cabo la producción. Por tanto, hay que encontrar un equilibrio entre firmeza (sobre todo, para que el rodaje se agilice y llegue a cumplirse en el tiempo acordado) y flexibilidad: rodar con este tipo de actor no es agradable si te cierras en banda y te comportas como un tirano, pero si aprendes a escucharles, les permites que te digan cuándo creen que algo funciona o no, y trabajas codo a codo con ellos, los resultados pueden ser maravillosos.
  • Herméticos: En este caso, es muy difícil saber cómo se sienten, cuál es su forma de trabajar, si están a gusto en el rodaje o si tienen ganas de acabar cuanto antes... Por una razón o por otra, les cuesta horrores expresarse y compartir su estado interno. Trabajar con alguien así, más aún en algo tan emocional e interno como la interpretación, es muy difícil: hay que hacer el doble de esfuerzo a nivel comunicativo, tener mucha paciencia y ser observador. ¡No se trata tanto de lo que te digan o te dejen de decir, sino de confiar en tu instinto y ser persistente!
  • Nerviosos: Algunos actores y actrices, bien por falta de experiencia, carencia de formación/tablas, o bien por complejos propios, llegan al set de rodaje temblando como un flan. Por lo general, se trata de personas que se presionan a sí mismas por el resultado que obtendrán a través de su trabajo: ¡no hay mejor asesino de la creatividad que las presiones internas! Por tanto, la mejor solución es obligarles a jugar, a crear y a dejar de concentrarse tanto en lo que puede salir mal. Para ello, se puede recurrir a una herramienta tan rudimentaria pero útil como es decirles que hagan el acting lo peor que puedan: no solo se suelen relajar y les alivia la presión del momento, ¡sino que el peor acting que hagan tendrá, probablemente, más verdad que cualquier interpretación atropellada y limitada que ofrezcan inicialmente por sus nervios! A partir de ahí, una vez hayáis echado unas buenas risas, todo será más fluido y se puede empezar a crear con menos tensión. Maneras hay muchas, pero la clave siempre es conseguir que se relajen. A fin de cuentas, actuar es jugar, dar vida a algo.


En resumidas cuentas, todo se reduce a escuchar (escucha activa, cualquier otro modo de escucha no cuenta), y a no olvidar lo fundamental: que trabajar con actores es trabajar con personas. El trato humano y la cercanía son indispensables, a no ser que pretendas que se cierren en banda, que no entiendan lo que estás buscando, o que el rodaje se convierta en un infierno. A fin de cuentas, crear no es solo buscar un resultado: ¡se trata de hacer el proceso agradable y llevadero para todo el mundo, no solo para ti mismo!

miércoles, 18 de junio de 2014

¡Y seguimos adelante con "Dejando Huella (Leaving Traces)"!

Ah, dirigir cine... Ese oficio tan apasionante como frustrante. Sin embargo, el resultado siempre vale las dosis de sangre, sudor y esfuerzo que conlleva sacar adelante un film, independientemente de su duración y/o de sus recursos de producción.

Personalmente, uno de los mayores placeres que me da hacer cine es el de trabajar con actores. Siendo yo mismo (o al menos, eso se intenta) también actor, considero que nunca se tiene la suficiente delicadeza a la hora de dirigir al reparto que da vida a lo que está plasmado en el guión.

Y es que un buen reparto es capaz tanto de representar exactamente lo que has escrito (incluso sin ser conscientes de ello) como de aportar nuevos matices y enriquecer muchísimo tu creación.

¡Esto fue precisamente lo que ocurrió en las dos últimas jornadas de rodaje del cortometraje "Dejando Huella (Leaving Traces)"! Por un lado, tuve el inmenso placer de conocer y de trabajar con Nancy Laffita, una actriz que, aún teniendo relativamente poca experiencia en el medio, logró emocionar a todo el equipo con una interpretación fresca, sentida y muy humana.


Su trato amistoso (casi rozando la maternalidad) y su esfuerzo reforzaron totalmente mi idea de que ser un buen actor o una buena actriz no es algo que surja a través de la formación, si no gracias a una gran calidad humana, a un sentido de la responsabilidad hacia cada trabajo al que das vida y, sobre todo, a no ponerte límites sobre lo que puedes y lo que no puedes hacer, si no simplemente dejarte llevar, poner tu cuerpo y tus emociones al servicio de la historia y sobre todo jugar.

Por otro lado, volvimos a contar con Alí Hamidou para rodar unas escenas directamente relacionadas con las secuencias de Nancy Laffita. En esta sesión de rodaje, pude trabajar con mucha más calma y detallismo de lo habitual gracias a un horario muy flexible. Esto me permitió implicar mucho más a Alí en la creación de su acting, cuidar todos los detalles al máximo (desde la iluminación hasta los encuadres pasando por el maquillaje) y, lo que es mejor, ofrecer a Alí la posibilidad de supervisar su propio trabajo durante el rodaje.


Cada actor/actriz es un mundo, y cuando se trabaja con alguien tan perfeccionista es importante dejar el ego de director a un lado y aprender de la mano de esa persona. A fin de cuentas, así es como se mejora la relación director/actor, y se permite al intérprete que, supervisando su propio trabajo, aporte nuevos detalles, corrija aspectos de los que solamente él puede darse cuenta y se sienta más tranquilo con su labor.

Aunque gestionar el aspecto de producción de este cortometraje está siendo una pesadilla (una pesadilla compartida, por suerte, con un gran equipo de producción al que le estoy inmensamente agradecido), todo cobra sentido cuando veo la calidad del material rodado y cuando me paro a pensar en el gran trabajo de todo el equipo técnico y artístico. ¡Ahora nos queda concluir el rodaje, y lo haremos a lo grande!



miércoles, 21 de mayo de 2014

Dejando Huella (Leaving Traces) - Resumen del primer rodaje

¡Muy buenas!

Esta vez, voy a utilizar mi blog para compartir con vosotr@s una experiencia que está siendo durísima a nivel de producción (para qué negarlo), pero sobre todo muy gratificante en cuanto a ambiente en los rodajes, a implicación por parte del equipo y a nivel de resultado obtenido.

Estoy hablando del rodaje de mi nuevo cortometraje como director, guionista y productor: "Dejando Huella (Leaving Traces)". ¡Sí, sí, ese cortometraje para el que os di tanto el coñazo con nuestra campaña de crowdfunding! Y es que el pasado fin de semana logramos algo que parecía imposible: dar comienzo al rodaje, tras una enorme sucesión de infortunios y de acontecimientos que cambiaron totalmente el planning que habíamos creado.



Y os puedo decir una cosa, sin temor a equivocarme: ¡el equipo está haciendo posible que vuestra confianza depositada en el proyecto valga totalmente la pena! Las escenas que hemos rodado en el Hospital Universitari Sant Joan de Reus (gracias a la confianza del Grup Sagessa) son impresionantes tanto a nivel interpretativo como visual, y ver convertido en imágenes y sonido el guión que escribí ya hace muchos meses, así como verlo dotado de tanta vida, me da alas y me empuja a seguir luchando para que este proyecto salga adelante pese a todas las dificultades logísticas que nos están poniendo a prueba.

Además, ha sido mi primera experiencia trabajando con pequeños actores, ¡y se comportaron de lujo! Sus escenas han quedado genial y fue muy agradable trabajar con ellos, así que también hemos podido superar juntos este reto que se sumaba a las complejidades técnicas de las instalaciones en las que rodamos. ¡No hay nada como trabajar con un gran equipo, os lo aseguro!

Este próximo fin de semana rodaremos en la Comisaría de la Guardia Urbana de Tarragona, gracias al apoyo de la Guardia Urbana de Tarragona, el Ayuntamiento de Tarragona y la Tarragona Film Office. Además, rodaremos escenas importantes en escenarios exteriores e interiores de la ciudad. ¡La semana que viene escribiré una breve crónica sobre ese rodaje! ¡Hasta entonces!
















miércoles, 16 de abril de 2014

¡Impresionante teaser de "Gone Girl", de David Fincher!


Siempre que creo que nada puede sorprenderme en el cine, llega un gran director y me demuestra cuánto me queda por aprender todavía, y cuánta magia le queda por demostrar al séptimo arte.

Esto me suele ocurrir con cineastas de la talla de Christopher Nolan, Darren Aronofsky (aunque todavía tengo pendiente comprobar si "Noah" es un patinazo suyo o no), Michael Haneke, Nicolas Winding Refn, Steve McQueen... ¡Y, por supuesto, con David Fincher, un director tan exigente y tiránico en los sets de rodaje (que se lo pregunten a Robert Downey Jr.) como apasionado, creativo y brillante!

En este caso, el que produjera la gran serie "House of Cards", y nos ofreciera peliculones de la talla de "Se7en", "Fight Club" y "Zodiac" o cintas tan interesantes como "The Curious Case of Benjamin Button" (sí, me gustó mucho), "The Social Network" y "The Girl with the Dragon Tattoo" vuelve a la carga con el teaser trailer de "Gone Girl".

"Gone Girl" es la adaptación cinematográfica de la novela de Gyllian Flynn, que ha protagonizado Ben Affleck (aparentemente, dando vida a un protagonista con mucho peso emocional) junto con Rosamund Pike, Neil Patrick Harris y Tyler Perry. Para este teaser trailer, Fincher ha tomado la arriesgada pero muy eficaz decisión de desvelar lo justo y necesario sobre la trama, dejando que el peso lo lleven las imágenes y sobretodo la música: ¡nada menos que "She", de Elvis Costello!


PD: La banda sonora será creada por Trent Reznor y Atticus Ross, de Nine Inch Nails. ¡Por si faltaban argumentos para hypear al público!

martes, 1 de abril de 2014

En breves... ¡Nuevo videoclip: "Pine Needles"!


¡Muy buenas! Para inaugurar el mes de abril a lo grande, me siento encantado de anunciaros que esta semana publicaremos el videoclip "Pine Needles", perteneciente al maravilloso tema compuesto e interpretado por la cantautora Laura Noah.

Por si no os suena el nombre Laura Noah, me gustaría mencionar/recordaros que tuve el inmenso placer de entrevistarla en su día para la sección "Talento de Tarragona" en este post. Más tarde, surgió una bonita relación profesional y de amistad que nos ha llevado a colaborar juntos en dos proyectos paralelos: el primero de ellos fue la canción "A Reason", que aparecerá durante los títulos de créditos finales del cortometraje "Dejando Huella (Leaving Traces)".


Y el segundo fue el videoclip "Pine Needles", un reto complejísimo a la hora de trasladar ese tema musical a imágenes en movimiento. Y es que la canción tiene un clima emocional muy concreto, muy intimista, y tanto para Miquel Viciana (co-director del videoclip, así como escenógrafo y director de arte) como para mi lo fundamental era que el vídeo no interfiriera al ritmo del tema; es decir, que el videoclip acompañara perfectamente y sumase a la canción, en lugar de restarle calidad ni ritmo.


Tres meses después, ¡podemos decir oficialmente habemus videoclip! Y todo gracias a la colaboración de grandes personas y artistas como Miquel, Alan Pardines, Aleix Caballero, Jonatan Jiménez, Fernando Rodríguez, Paco Cailà y Malou Plana, entre muchas otras personas. Ha sido un placer entregar todas mis energías a trabajar con este equipazo, así como a dar vida al videoclip junto con Miquel, y sobretodo, a honrar el gran trabajo musical de Laura Noah. 

¡Espero que os guste el resultado final, lo publicaré mañana miércoles 2 de abril!

domingo, 30 de marzo de 2014

La importancia del showreel

¡Hola de nuevo! En esta entrada, me gustaría hablaros de un apartado fundamental para cualquiera que quiera dedicarse al sector audiovisual en cualquiera de sus ramas (dirección, dirección de fotografía, montaje, posproducción...): el showreel, también conocido como bobina. Se trata de un portfolio con imágenes en movimiento, un resumen que condensa muestras de tus mejores trabajos audiovisuales en un solo vídeo.

Antes de entrar más en detalle en la materia, me gustaría compartir con vosotr@s mi showreel de 2014, a modo de ejemplo sobre lo que acabo de escribir. ¡Espero que lo disfrutéis!


Ya habiendo visto un showreel o bobina como ejemplo (el mío, básicamente), es importante añadir que este portfolio audiovisual es fundamental para todo aquel que quiera dedicarse a este sector. ¿Por qué? Porque no solo aglutina y engloba tus trabajos anteriores, sino también todo aquello que has sido, eres y serás capaz de hacer. Y además, hay que recordar que las productoras no suelen pararse a ver todos los enlaces que les envíes o a leer tu CV (es lo que tiene ir hasta arriba de trabajo, y que miles de candidatos te envíen sus referencias); por tanto, tener un vídeo breve que impacte y que acredite tu trabajo es fundamental.

Por último, me gustaría compartir con vosotr@s una serie de consejos por si os estáis planteando crear vuestro propio showreel audiovisual. Por supuesto, todo es debatible; si discrepáis o queréis aportar algo, os animo a que dejéis vuestro comentario escrito (siempre desde el respeto, claro). Mientras, ahí van esos consejillos:

  • Que no sea excesivamente largo: Un buen amigo mío me comentó que, si quieres llamar la atención los productores, "tienes que hacerles ver". Pero imagina que cien personas más han tenido la misma idea que tú: enviarles su showreel con la esperanza de que capte su atención. Eso equivale a 101 bobinas que esos productores recibirán en apenas un día. Por eso, lo mejor es que sea breve y concisa; de esa manera, su visionado será más tentador que el de una bobina que dure cinco minutos (por muy trabajada que esté).

  • Que sea variado: Puede parecer una perogrullada, pero he visto showreels que prácticamente eran un cortometraje en sí mismos. Habitualmente, eso suele ocurrir más por falta de material filmado o de variedad en dicho material filmado, más que por una decisión consciente y buscada. Por tanto, es un acto prudente esperar a tener suficiente material filmado y a que éste sea lo bastante variado como para sostener un vídeo de aproximadamente dos o tres minutos. Creedme, ¡los recursos se acaban enseguida en cuanto comienzas a editar, y es muy fácil acabar repitiendo planos o escenas!

  • Evita usar materiales protegidos: Un "error" (por así llamarlo) habitual en las bobinas audiovisuales es encontrar canciones protegidas. Por mucho que puedan gustarte ciertas canciones, utilizar "Roar" de Katy Perry en tu showreel no solo puede desacreditarte o restarte puntos, sino que te la puedes jugar a la hora de monetizar tu vídeo o que éste no sea eliminado por infracción de copyright. ¡Y más ahora que incluso Vimeo se va a poner las pilas a la hora de eliminar vídeos que infrinjan las leyes de propiedad intelectual!

jueves, 20 de marzo de 2014

"A Quiet Evening" - Nuevo cortometraje


¡Muy buenas, por segunda vez esta semana!

Cumpliendo mi promesa de dos posts por semana, estoy encantado de compartir con vosotr@s el cortometraje "A Quiet Evening (Una Velada Tranquila)", una secuencia actoral protagonizada por Cristina Mollón. 

Se trata de un experimento rodado en dos días entre Reus y Cambrils, pensado para potenciar roles desconocidos en el actor o la actriz, además de para ofrecerle la posibilidad de que salga de su zona de comfort y ofrezca un acting diferente a todo cuanto haya realizado antes. ¡Si la cosa sale bien, espero hacer más secuencias de este tipo!

Por ahora, disfrutad de "A Quiet Evening (Una Velada Tranquila)":

lunes, 17 de marzo de 2014

It's good to be back!

Pues sí: ha llegado el momento de retomar mi actividad en este blog. ¡A buenas horas, mangas verdes! "¿Qué carajo (sustitúyase por cualquier otra maldición) has estado haciendo con tu vida hasta ahora?", os estaréis preguntando. O quizás no. Yo, por si acaso, respondo de cualquier manera.


El motivo principal por el que he mantenido este blog inactivo, concretamente desde mediados de julio del año pasado, es porque el mero hecho de actualizar era rutinario, ya no me apasionaba. La razón por la que abrí este blog, con sus más y con sus menos y con todo lo que me quedaba por aprender (redacción, capacidad de síntesis, humildad...), era porque quería expresarme con vosotr@s, compartir aquello que me apasiona y acercaros un pedazo de mi con cada artículo. Había perdido esa pasión y actualizar el blog era casi algo que hacía más por obligación que por fascinación, así que necesitaba distanciarme un tiempo de esta bitácora, coger perspectiva y retomar el rumbo de cara a mejorar sus puntos flacos.

Y, durante este tiempo, he descubierto que el principal error de este blog era mi escaso compromiso hacia él. Es decir, mi escaso compromiso hacia quienes vais leyéndolo (y siento horrores escribir esto, de veras). Por tanto, desde aquí me comprometo a que, desde este artículo en adelante, actualizaré el blog dos veces por semana. De hecho, pongo fechas: la mayoría de veces, las entradas se publicarán los lunes y los jueves, aunque el orden puede alterarse según distintos factores (volumen de trabajo, disponibilidad, volumen de contenidos interesantes a publicar...).

Dicho esto, todavía no he respondido a la incógnita: "¿Qué carajo (vuélvase a sustituir por cualquier otra maldición) has estado haciendo con tu vida hasta ahora?". Esto es lo que he estado haciendo hasta ahora:

  • Estrenar y presentar "Los Reflejos de Lola" en el Festival REC Tarragona 2013, entre otros certámenes. Como ya escribí hace tiempo, es un cortometraje del que me siento inmensamente orgulloso y del que aprendí muchísimo, sobretodo a nivel de dirección de actores (¿Quién no aprendería de actorazos como Beatriu Castelló, Yaneys Cabrera y Andy Fukutome? ¿¡Quién!?) y de sensibilidad emocional a la hora de llevar a cabo un guión maravilloso como es el de Tania Palomar. Ah, y por supuesto, a la hora de trabajar codo a codo con grandes personas como Elisenda Sánchez e Ismael Fabra, que me acompañaron tanto en la proyección en el Teatre Bravium de Reus como a la proyección en el REC Tarragona 2013.



  • Escribir el guión, arrancar la preproducción y llevar a cabo la campaña de crowdfunding del cortometraje "Dejando Huella (Leaving Traces)". No es moco de pavo, y menos cuando tu guión es una locura de 21 páginas con gran variedad de localizaciones, de cortes y de personajes que interactúan entre sí. ¡Pero qué queréis que os diga, estos retos me mantienen en forma! Y el proyecto lo vale (no porque lo haya escrito yo, sino por quienes están implicados en él y quienes nos están ayudando, en todos los sentidos), así que por ahora os adelanto que, si la Fortuna nos sonríe, comenzamos a rodar en abril. ¡Nervios a flor de piel!



  • Co-dirigir y editar el videoclip "Pine Needles", de la cantautora Laura Noah. De hecho, en ello sigo, ya que Miquel Viciana (co-director del videoclip) y yo seguimos enfrascados en el montaje, ultimando detalles e intentando obtener el mejor resultado posible. ¡Pero espero poder compartirlo muy pronto con vosotr@s! Por cierto, Laura Noah también ha aportado su magia musical a "Dejando Huella (Leaving Traces)" con su tema "A Reason": ¡precioso se queda muy corto para definir ese tema!

  • Escribir, producir, dirigir y editar "A Quiet Evening", una secuencia actoral protagonizada por Cristina Mollón. Éste ha sido un reto muy especial para mi en todos los sentidos, y forma parte de lo que espero que sea una tanda mayor de secuencias adaptadas a su intérprete protagonista, pensadas para obtener otro tipo de respuesta emocional en ell@s y de hacerles crecer a nivel actoral. Por ahora, quedaos con esta fecha: jueves 20 de marzo de 2014. ¡Ese día lo publicaremos en YouTube!

Por ahora, ya está. No me enrollo más. Espero que esta entrada haya servido para ponernos al día, y de paso, que a partir de ahora este blog retome su fuerza. ¡Hasta entonces, un fuerte abrazo!

viernes, 19 de julio de 2013

'One Chance': Una oportunidad para vivir

No, si me da que he entrado oficialmente en un bucle de no actualizar regularmente este blog... ¡Y mirad que lo intento, pero siempre surge algo que me hace procrastinar o bien que me mantiene liado hasta tal punto que no puedo tener un rato libre para ello! En fin... Hoy me gustaría hablaros de una reflexión que me sobrevino a raíz de un descubrimiento casual.

Un buen día, no sé cómo, acabé llegando a un vídeo de YouTube que se titulaba 'One Chance Gameplay Worst Ending Ever'. Sin saber de qué podía tratarse y con mucha curiosidad generada por el título, cliqué en el vídeo (que os dejo a continuación, por si queréis ver de qué trata):


De esta manera, acabé descubriendo uno de los videojuegos on-line que mayor impacto han dejado en mí en muchísimo tiempo: se trata de 'One Chance', de Awkwardsilencegames. La premisa de 'One Chance' es sencilla: se juega en el papel de un científico que, en un intento de descubrir una cura milagrosa contra el cáncer, ha desarrollado un virus que no solo destruye las células cancerígenas del cuerpo, sino todas las células del cuerpo humano en general. Por tanto, en seis días todas las células del mundo habrán perecido, y el mundo se acabará. Nada más comenzar, el juego nos lo dice bien claro: tenemos una oportunidad.

Durante los seis días que dura el juego, experimentamos una aventura gráfica en la que podemos tomar ciertas decisiones que acabarán conduciéndonos a uno de los múltiples finales del juego. Una vez lleguemos a uno de estos desenlaces, la programación del juego hace imposible repetir partida y cambiar de opciones, de modo que habremos tenido una sola oportunidad. (Aquí no entro en las formas de engañar al sistema y lograr eliminar los datos de partida para tener más oportunidades, ya que sería desviarme del tema y además ya se ha hablado más y mejor sobre eso.)


Sin embargo, aquí hay trampa. Llegados a este punto, si tenéis curiosidad por 'One Chance' y queréis evitar los spoilers, os recomiendo que dejéis de leer. Sin aun así queréis llegar a la reflexión que me suscitó, pues nada, ¡a seguir leyendo!

SPOILERS DE AHORA EN ADELANTE

La trampa es que el juego no ofrece final feliz alguno. Leyendo, investigando y viendo reacciones de jugadores en foros, he descubierto que la mayoría de opciones conducen a dos finales en que el protagonista pierde a su familia: en uno de estos finales, un psicótico compañero de trabajo va a tu casa, asesina a sangre fría a tu mujer y a tu hija, y se ahorca, dejándote un agónico día más de vida en el que, o te suicidas tirándote por la azotea de tus oficinas, o te sientas en un parque a morir solo por el virus; en el otro, tu mujer se suicida debido a que te has pasado todos los días yendo a trabajar para encontrar una cura al virus.

El único final "positivo" es uno en que, después de haber ido a trabajar todos los días, te sientas en un parque junto a tu hija Molly después de haber encontrado la cura. Sin embargo, es una victoria pírrica, ya que casi toda la humanidad ya se ha extinguido, y pese a que ambos se curan y se salvan, les tocará vivir en un mundo deshabitado esperando a morir en un entorno inhóspito, en tierra yerma. Y nuestra última oportunidad de disfrutar de nuestra familia ha perecido, ya que en este final la madre también ha muerto.


Los creadores querían poner de manifiesto la idea de un videojuego en que cada decisión cuenta y ha de ser cuidadosamente meditada, cosa que no deja de ser una interesante reflexión para los tiempos del replay button y de la hiperfragmentación de contenidos y opciones en que vivimos. Sin embargo, a mí me ha suscitado otra reflexión más: es más importante vivir que esforzarse en no morir.

Es una perogrullada, lo sé, pero aun así me parece lo bastante significativa como para dedicarle unas líneas: hagamos lo que hagamos, la vida siempre tendrá el mismo final. A fin de cuentas, la muerte es parte natural de la vida y, por tanto, inseparable de ésta. Sabiendo esto, ¿qué es más importante? ¿Dedicarnos por completo a intentar sobrevivir y a ignorar la realidad (trabajando sin descanso, haciendo caso omiso a lo inevitable, aferrándonos a la vida...) o bien vivir, y disfrutar del tiempo que se nos ha concedido y de lo que la vida nos ha dado mientras dure? No es una elección fácil, pero sí es una elección que tiene consecuencias con las que tendremos que lidiar.


Mucho se ha hablado en el arte sobre esta idea: desde 'Six Feet Under' (la muerte como un elemento que planea constantemente sobre nuestras cabezas) hasta 'The Fountain' (la aceptación de la muerte como algo inevitable y la superación del dolor para dar paso a la aceptación y a la felicidad) pasando por 'Melancholia' (distintas formas de encarar el inevitable fin del mundo), podemos encontrar estas reflexiones en cientos de obras tanto cinematográficas como televisivas, literarias...

No se trata de un post depresivo ni nada por el estilo; simplemente estoy compartiendo el impacto y la reflexión que 'One Chance' ha dejado en mí, cosa que también lograron las obras anteriormente mencionadas. 'One Chance', a fin de cuentas, es un estudio sobre el peso que nuestras decisiones tienen en el discurrir de nuestras vidas, y sobre cómo valorar lo que es realmente importante (la felicidad, la familia, amar a quienes nos aman, disfrutar de nuestro paso sobre el mundo) por encima de aquello nimio o directamente irresoluble. Me parece un planteamiento interesantísimo y muy valiente (tal vez no original o pionero, pero al César lo que es del César), y he considerado interesante escribir sobre ello.

De propina, os dejo dos artículos muy currados sobre el juego, que me han servido principalmente para documentarme:

miércoles, 20 de marzo de 2013

'L'onada': Manipulación social en el Teatre Lliure

Hará casi una semana que se estrenó, en el Teatre Lliure de Barcelona, la representación 'L'Onada' dirigida por Marc Montserrat Drukker y escrita por Ignasi García May. Está basada en un experimento real que Ron Jones, un profesor y escritor que llegó a ser nominado con un Pulitzer, llevó a cabo en una de sus clases para demostrar a sus alumnos qué fácil es acabar formando parte de un sistema totalitario. 

Ron simuló crear un movimiento estudiantil llamado La Tercera Ola (evidente referencia al Tercer Reich alemán) a través del que adoctrinó durante un tiempo a sus estudiantes bajo los preceptos de la disciplina, de la comunidad y de la acción. El resultado: dichos estudiantes comenzaron a someterse incuestionablemente al poder de La Tercera Ola y a divulgarla entre otros alumnos de su instituto, volviéndose radicales en su defensa hacia este movimiento.


Personalmente he de decir que tuve ocasión de asistir al ensayo general que tuvo lugar el pasado domingo 10 de marzo en el Teatre Lliure, y quedé muy gratamente sorprendido, además de impactado, por la obra que acababa de ver. La calidad de todos los elementos que componen una obra estaba en perfecta armonía,  todo funcionaba como un reloj suizo. 

La calidad del texto es indiscutible, dando como resultado una obra que, pese a durar dos horas y cuarto a las que hay que sumar un intermedio de diez minutos, es ágil y apasionante en todo momento; el tempo está calculado con precisión para evitar arritmias y caídas de interés; la dirección, ayudada por un buen diseño de producción y un gran trabajo de iluminación y sonido, focaliza adecuadamente los puntos de interés y facilita a los espectadores la comprensión de la obra... Todo juega en beneficio del guión, pieza esencial del rompecabezas y columna vertebral de todo este entramado narrativo.


Pero, sobretodo, lo que hizo que me sintiera dentro de la obra (pese a la distancia que se establece entre los asientos de los espectadores y la Cuarta Pared en la que transcurre la función) fue el reparto: es uno de esos repartos de actores y actrices en los que nadie se pisa, nadie se obstaculiza, nadie se ensombrece. Claramente, hay que destacar la monumental labor de Eduard Farelo (consolidado actor donde los haya) dando vida a Ron Jones: no solo es quien lleva casi todo el peso de la obra sobre sus hombros, sino que tiene la dificultad de dar vida a una persona real y darle una carga dramática. En resumen, en esta obra Farelo tiene la responsabilidad de dar vida a un personaje complejo y con aristas, y al mismo tiempo la de respetar al verdadero Jones. ¡Todo un reto del que sale más que airoso!

Sin embargo, un gran protagonista necesita de buenos secundarios que le respalden: en ese sentido, el joven reparto cumple sobradamente. Cada actor/actriz da vida a un personaje distinto y reconocible, y aunque inicialmente todos estos roles parecen estereotipos ya conocidos de los high school norteamericanos, acaban sorprendiendo y superando la barrera del tópico para mostrar su verdadera naturaleza. Alba Ribas, Boris Cartes, Malcolm McCarthy, Marta Ossó, Andrea Ros, Joan Sureda y Martí Salvat: no quiero dejarme a ninguno porque todos hacen un gran trabajo, cada uno/a en su personaje.


En resumen, 'L'Onada' es una obra muy recomendable tanto por la calidad de su libreto como por su logradísima ejecución, y sobretodo por la profundidad de su mensaje: es muy fácil juzgar a quienes permitieron el auge de los totalitarismos del Siglo XX por sus actos, pero es aún más fácil caer en esas mismas acciones y repetir los errores del pasado si no nos mantenemos firmes y extremadamente críticos con quienes pretenden adoctrinarnos y cambiar nuestra conducta.

viernes, 25 de enero de 2013

'Django Desencadenado': Tarantino reinventa el western


Southern: American literature about the Southern United States. Characteristics of Southern literature include a focus on a common Southern history [...], a sense of justice, the region's dominant religion (Christianity — see Protestantism) [...], issues of racial tension, land and the promise it brings, a sense of social class and place, and the use of the Southern dialect.

La premisa de hacer el remake de una obra de Serie B de vaqueros protagonizada por un actor blanco, sea una película o bien una serie, y convertirla en una superproducción protagonizada por un actor negro (sin ánimo de ofender con este término) es, sin duda alguna, una empresa arriesgada. Y esto es así porque, en líneas generales, el resultado puede acabar siendo esto:


Eso sí, si quien está detrás de las cámaras y del guión es nada menos que Quentin Tarantino, lo que acaba saliendo de ahí es 'Django Desencadenado'. ¿Y qué es 'Django Desencadenado'? Para empezar, no es exactamente un western. De hecho, el propio Tarantino la definió como un southern (cuya definición da comienzo a esta crítica) en tanto que los temas que plantea están íntimamente ligados a la historia de la franja sureña de los EEUU y a sus ideas sobre la segregación racial. Aun así, 'Django Desencadenado' sí es un western, al menos en esencia: se trata de una obra englobadora que tan pronto abarca las claves que componen el spaghetti western (zooms desbocados, tipografías chillonas, frivolización de la violencia y grandes cantidades de polvo y de suciedad) como rinde un sincero homenaje al western clásico, al psicológico, al revanchista, a las historias de cazarrecompensas...

Y el cóctel multigenérico y multirreferencial que Tarantino plantea no se queda solo en esto, ni mucho menos. Si solo rascando la superficie ya nos encontramos con un western total que pretende hacer un repaso a la historia de este género combinándolo con las bases narrativas del southern, profundizando más podemos ver que el cineasta de Knoxville también ha decidido incluir claras referencias a la blaxploitation: decidme que aquí no veis un guiño a esta película, eso sin contar las esporádicas apariciones de hip hop en la banda sonora del film. 

Por si todo esto no fuese suficiente, Tarantino se permite hacer su propia adaptación del 'Cantar de los Nibelungos', poniendo a Django como un héroe (un Sigfried) que debe liberarse de sus cadenas para enfrentarse al fuego y a la muerte para rescatar a su particular Krimilda (aquí llamada Broomhilda). Todo ello sin olvidar el eje central del film: una larga y ardua venganza contra la esclavitud de los hombres negros, llevada a cabo por "uno de entre 10.000". Si 'Malditos Bastardos' era la venganza del pueblo judío por el Holocausto Nazi, ésta es la particular reflexión de Tarantino sobre la esclavitud y el racismo. Ah, y Spike Lee se equivoca. Yo lo dejo ahí.


Pero si hay una razón por la que todo este combinado de referencias y de géneros funciona, es sencillamente porque, en mi humilde y siempre rebatible opinión, el guión de este film es tal vez el más consistente que Tarantino ha escrito desde 'Jackie Brown'. La historia y su discurrir son más convencionales en esta película, sí; salvo momentos puntuales (ciertos flashbacks o la deliciosa escena de los sacos blancos, que tanto sirve como guiño histórico como resuelve con mucho ingenio una escena de tensión dramática) la historia es cronológicamente lineal, sí; y así sucesivamente. 

Pero, al mismo tiempo, he conectado muchísimo más con 'Django Desencadenado' que, por ejemplo, con 'Malditos Bastardos', y esto quizás sea porque aquí sí me ha dado la impresión de que la historia se mueve con un objetivo claro a través de un hilo conductor bien definido. Mientras que con la historia de los Bastardos me daba la sensación de que Tarantino estaba más ocupado creando subtramas para hacer tiempo hasta el clímax y en demostrarme sus conocimientos sobre cine, aquí realmente he visto a un cineasta con mayúsculas contando una historia, disfrutando con el proceso y, sobretodo, contagiándome su disfrute durante el visionado. Eso sí. al César lo que es del César: la media hora final de 'Django Desencadenado' no llega ni de lejos al nivelazo sentado por el descomunal clímax de 'Malditos Bastardos'.

Sobre el reparto, pues tan bien como siempre ocurre cuando dirige Tarantino: Jamie Foxx tiene la desgracia de llevarse el personaje menos lucido y profundo de todo el elenco (y aun así, se defiende con su carisma y sus frases lapidarias) y Kerry Washington se limita a hacer de princesa codiciada con la mayor competencia interpretativa posible, pero en esta ocasión podemos ver a Christoph Waltz bordando un personaje con unos matices muy distintos al Hans Landa de 'Malditos Bastardos'; a Samuel L. Jackson dando el do de pecho con un siniestro carácter que sorprenderá a propios y a extraños; y también a Leonardo DiCaprio en uno de sus mejores trabajos creando un villano histriónico e irritable que, sin embargo, resulta de lo más divertido a su manera. También tendremos la oportunidad de ver a secundarios como Don Johnson en roles muy trabajados y cameos como el de Franco Nero (el Django original).


De cualquier manera, 'Django Desencadenado' no es una cinta redonda por ciertos detalles: en ocasiones, abusa de un humor un tanto bobalicón (sobretodo en su último tercio); el clímax debería tener lugar tres escenas antes, el verdadero punto álgido del film, en vez de alargar el asunto durante un cuarto de hora más y plantarnos un final algo decepcionante; la banda sonora funciona bien en conjunto con las imágenes pero en ningún momento se alcanza la carga icónica que la música conseguía otorgar a anteriores filmes de Tarantino (véase 'Reservoir Dogs', 'Pulp Fiction', 'Kill Bill' o 'Malditos Bastardos'); y, por último, podría argumentarse que la desaparición de la tristemente fallecida Sally Menke, habitual editora de las películas de Tarantino, ha pasado factura al montaje de esta cinta y que el trabajo de Fred Raskin, pese a ser muy bueno, en ciertos momentos no acaba de estar a la altura de lo que Menke hubiera podido hacer con este mismo material.

Pero todo esto son pequeñísimos detalles, únicamente planteados con el fin de "sacar punta", que en mi opinión no lastran a una obra entretenidísima, narrativamente arrolladora, visualmente espectacular (cortesía del director de fotografía Robert Richardson) y, sobretodo, gigantesca a nivel conceptual y referencial. En definitiva, como prácticamente todo el cine de Tarantino, solo que en esta ocasión he visto a este autor más centrado y dispuesto a entretenerme contándome una historia "bigger than life". Para finalizar esta crítica y dar un cierto fundamento a cuanto he escrito aquí, me gustaría redirigiros a tres críticas muy interesantes que he encontrado sobre el film y en las que, en cierta medida, me he basado para analizarlo:

  • Crítica del magazine Jot Down, por Diego Cuevas

miércoles, 16 de enero de 2013

'Amour' (Michael Haneke, 2012)


Lo nuevo de Michael Haneke ha dado mucho que hablar en los últimos meses: desde su inmejorable acogida en el Festival de Cannes 2012 (donde se le concedió cuatro galardones, entre los que se incluye la Palma de Oro) hasta los ríos de tinta que se han vertido acerca del film, pasando por la desigual recepción que ha tenido entre el público seguidor de Haneke. La mayoría la consideran muy buena o directamente una obra maestra, pero otros en cambio la tienen en cuenta como una obra menor del cineasta austríaco o como una película mucho más sensiblera dentro de su habitualmente despiadada filmografía.

Por mi parte, disiento en gran medida de estas últimas consideraciones: 'Amour' no solo no es una obra menor dentro de la colección de películas de Haneke (tan solo señalaría como obras menores el infructuoso remake estadounidense de 'Funny Games' que él mismo dirigió en 2008 y la algo menos lograda 'El Castillo (de Franz Kafka)'), y desde luego no se trata de una película en absoluto sensiblera. 'Amour' es una experiencia durísima, casi agónica, y no ofrece concesiones ni respuestas fáciles, en la tradición del mejor Haneke. Lo único que la separa de los anteriores filmes de este autor es su planteamiento emocional: si en obras como 'El Vídeo de Benny', 'Funny Games' o 'La Pianista' quería hacer un llamamiento a la deshumanización y a lo enferma que puede llegar a estar la sociedad, en ésta se desvela por fin como un ser humano con sentimientos que entiende lo doloroso que puede llegar a ser ver sufrir a quien amas de corazón.


'Amour' trata sobre las decisiones que estamos dispuestos a tomar cuando queremos a alguien, y también de cuán insoportable es no poder hacer nada para aliviar el sufrimiento de tus seres queridos. Asimismo, también se nos habla sobre el inevitable paso del tiempo, de los efectos de la vejez tanto en nuestro cuerpo como en nuestro comportamiento, y de la misericordia. Haneke sabe muy bien qué se siente al ver que tu vida está llegando a su fin: ya tiene 70 años, de modo que sabe qué se experimenta al llegar a una cierta edad y al notar los efectos físicos/psíquicos que esto conlleva.

Pero sobretodo quienes mejor lo deben de saber son los dos actores principales: Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva están simplemente perfectos en los roles de George y de Anne. Y no digo descomunales o magníficos: digo "per-fec-tos". Son los personajes. Se puede entender por lo que están pasando, se siente su dolor, se despojan de todo artificio y su único vestuario es la realidad emocional. Por eso 'Amour' es tan desquiciante, sobretodo durante sus últimos 45 minutos: es muy doloroso ver cómo una pareja antaño feliz, a la que Haneke (muy astutamente) nos ha presentado en su última etapa de felicidad, cae en un abismo de dolor, humillación, condescendencia, rechazo, miedo y de muerte. Por cierto, que ni se os pase remotamente por la cabeza ver esta cinta doblada. Es un trabajo que solo tiene sentido experimentando en carne propia el trabajo original de los actores, de modo que recomiendo encarecidamente verla en VOSE.


Amparado por su habitual minimalismo visual (eso sí, esta vez contando con una fotografía de Darius Khondji muy rica en contraste de colores y en detalle), por secundarios de lujo como Isabelle Huppert y por un medido pero muy cuidado uso de Schubert, Beethoven y Bach a modo de banda sonora, Haneke vuelve a golpearnos de lleno y a agarrarnos del cuello para no soltarnos. Lo hace mediante escenas insoportables como el frustrante intento de George por alimentar a Anne y también mediante simbolismos como el de la paloma. Pero si en anteriores obras nos golpeaba para darnos de bruces con una realidad mucho más jodida de lo que podemos alcanzar a temer, aquí "nos golpea porque nos quiere" (citando la extraordinaria crítica que Rafa Martín dedica a esta obra en Las Horas Perdidas).

No apta para todos los públicos y decididamente una película muy difícil, pero una experiencia de las que deja pensando. Y sintiendo.

Valoración: Excelente

domingo, 16 de diciembre de 2012

'El Hobbit: Un Viaje Inesperado'


Si el cineasta neozelandés Peter Jackson ha de pasar a la historia del séptimo arte, sin duda alguna será por cómo ha trasladado la intemporal narrativa de J.R.R. Tolkien de las páginas al celuloide. Y es que muy pocos han encarado con tantísimo respeto (rayando en la veneración incluso) y con tal dedicación la obra de un autor en particular como Jackson lo está haciendo con Tolkien; si tuviera que buscar un ejemplo similar, podríamos decir que sus cintas ambientadas en la Tierra Media se asemejan, en cierta medida, a las adaptaciones cinematográficas que Kenneth Branagh dedica a su adorado William Shakespeare.

Otro apartado en el que Jackson destaca es en cómo pone las últimas tecnologías al servicio de una puesta en escena completamente libre: no en vano, moldea a su imagen y semejanza cada escenario, y no hay plano ni secuencia que se le resista o que le resulte imposible de rodar debido a la distribución o a la orografía del territorio en cuestión. Así pues, su cine es un festín visual, y 'El Hobbit: Un Viaje Inesperado' no es una excepción: maravillosos planos aéreos marca Jackson, travellings interminables, batallas multitudinarias e interminables rodadas con un pulso y un detalle inusitados... Todo ello aderezado con una bellísima fotografía por cortesía de Andrew Lesnie (director de fotografía de la saga 'El Señor de los Anillos') y con una apabullante banda sonora de Howard Shore que se permite crear nuevos y memorables temas principales al tiempo que homenajea musicalmente a la trilogía del Anillo Único.


Respecto al film en sí, mucho se ha hablado y mucha tinta se ha vertido escribiendo sobre él. Vaya por delante que no la he visto en 3D ni en 48 fotogramas por segundo, esa polémica tecnología de la que se ha dicho que parece un "error de proyección de tres horas" y que produce mareos, pero también que permite un nivel de detalle hasta ahora inalcanzable; por tanto, nada puedo comentar sobre ese aspecto en particular. Sin embargo, de lo que sí puedo escribir es de las sensaciones que me ha generado la película. Y esas sensaciones, sentándome a reflexionar poco después de haberla visto, son mucho más que positivas.

Visualmente es espectacular; de eso no cabe la menor duda, pero por si acaso ya adelanto que la belleza y el detalle en la imagen y en la textura es quizás el mejor que he podido disfrutar en una pantalla grande en toda mi vida. Narrativamente, entramos en un territorio más complicado: primero, es necesario contextualizar y saber que de un libro de 324 páginas se ha sacado una trilogía en la que cada entrega durará aproximadamente tres horas. Este hecho conlleva de forma inevitable una mayor lentitud en el devenir de los acontecimientos y de los giros, y no pocas han sido las críticas que esta primera entrega ha recibido por eso.


Sin embargo, personalmente no solo no se me ha hecho larga en absoluto, sino todo lo contrario: una vez llega el desenlace (mejor dicho, el cliffhanger) y comienzan los títulos de créditos finales, me dejó con ganas de más y de saber cómo continuarán las aventuras de la Compañía de Thorin. Además, es una cinta sorprendentemente sólida, rápida en sus explicaciones y concisa: todo el tiempo están sucediendo cosas importantes (aunque en principio puedan parecer intrascendentes, poco a poco las piezas van encajando), y lo más importante, en todo momento presenciamos cómo el protagonista Bilbo Bolsón (un Martin Freeman perfecto en su rol) va cambiando, aprendiendo sobre la marcha y evolucionando a nivel personal.

Freeman es la gran estrella del film y carga ese peso sobre sus hombros con matrícula de honor, regalándonos un protagonista muchísimo más desarrollado y empatizable que Frodo Bolsón ('ESDLA'). Eso sí, se encuentra amparado por un reparto de secundarios de mucha altura en el que encontramos a Ian McKellen, Hugo Weaving, Cate Blanchett y a Andy Serkis dando vida de nuevo al entrañable aunque siniestro Gollum. Y un detalle que me ha sorprendido: la compañía de los doce enanos no solo no se me ha hecho cargante (un miedo que había cobijado al ver los trailers), sino que me han parecido personajes interesantes y variados pese a lo estereotipados que resultan. Dentro de esta compañía destaca por derecho propio Richard Armitage dando vida al líder, el carismático y atormentado Thorin Escudo de Roble.


Qué más puedo decir sin alargarme... Considero justo acabar este post diciendo que en mi opinión 'El Hobbit' ha desbancado a 'El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace' como mejor blockbuster de 2012, ya que me ha resultado mejor construida, más sostenida a nivel rítmico, más lograda visualmente, infinitamente mejor construida y más satisfactoria que la conclusión de la trilogía Batman por Christopher Nolan. Os recomiendo encarecidamente cerrar el año presenciando en pantalla grande este film y disfrutar del emocionante regreso a la Tierra Media que un entregadísimo Peter Jackson nos ofrece, aunque bien es cierto que a los no fans de la obra de Tolkien se les puede atragantar un poco. No es perfecta y sin duda alguna le sobran ciertos toques de humor bobalicón, pero no por ello deja de ser una cinta épica de lo más lograda.

Valoración: Muy Buena

martes, 21 de agosto de 2012

Creando el poster del cortometraje 'El Escritor'

¡Muy buenas!

Tal como comenté en un post anterior, hace meses me impliqué como actor protagonista en el cortometraje de Max Productions 'The Writer (El Escritor)', dirigido por Fernando Rodríguez. A finales de abril dimos por finalizado el rodaje y hace unas semanas que pude ver el resultado final: se trata de un cortometraje visualmente espectacular, rodado con un pulso y una energía más que notables, que goza de un guión detallista que no deja cabos sueltos pero al mismo tiempo abre infinidad de posibilidades para expandir el universo que plantea y, sobretodo, entretenido a rabiar.

Cuando Fernando me dejó ver el cortometraje finalizado y me planteó la posibilidad de crear el cartel oficial para su difusión en festivales y de cara al público, intenté pensar en lo que 'El Escritor' significó para mi y en lo que me transmitió como espectador cuando lo visioné. Tras llegar a todos los conceptos y sensaciones que he escrito en el primer párrafo, me puse a hablar con él sobre las ideas que me habían venido a la cabeza. Entonces fue cuando Fernando me planteó otras que tenía en mente, las pusimos todas de acuerdo, me realizó una sesión fotográfica completa de cara a tener todo el material necesario para hacer el cartel, y acto seguido me puse a trabajar.

Para que os hagáis una idea, el material de origen con el que debía trabajar era ésta fotografía, una de tantas que hicimos en la misma calle, con la misma pose y con un encuadre similar (siendo ésta, sin embargo, la que más me convenció por la mirada y sobretodo por el encuadre):


Aunque la fotografía es bastante buena, como podréis apreciar queda bastante curro por delante para convertirla en una imagen digna de ilustrar un cartel cinematográfico. Por tanto, empecé por lo básico: sustituir el cielo, sobreexpuesto y de un color blanquecino rosáceo bastante dañino para la vista (el sol de mediodía no acompañó demasiado) por un cielo nuboso cuya función sería la de adelantar al espectador la espectacularidad visual del cortometraje.

Quedaban todavía, sin embargo, una serie de detalles por pulir:

1. El calzado, incongruente con los zapatos negros de traje que llevo en el cortometraje.



2. Las numerosas señales de tráfico y el parquímetro, algo cutres dentro de un poster cuya finalidad es puramente comercial.


Cambiar el color del calzado fue sencillo: solamente me hizo falta oscurecerlos, tintarlos ligeramente de color negro (siempre con cuidado de que no acabaran pareciendo un dibujo o un parche) y un poco de desenfoque para enmascarar las imperfecciones del retoque. En cuanto a las señales de tráfico y al parquímetro, no fue una tarea tan sencilla: hizo falta utilizar mucho tampón de clonar para recrear partes específicas del entorno y poder sobreponerlas a dichas señales, para luego rematar el retoque con distintas herramientas. ¿El objetivo? Intentar eliminar posibles distracciones visuales del cartel de cara a un resultado más pulido.

El siguiente paso fue el de simular los poderes del escritor, algo intangible que acabó representando todo un quebradero de cabeza para mi. Sin saber por dónde tirar, llegué a plantearme incluir un fragmento del suelo quebrándose en pedazos y desmoronándose hacia dentro, alguna explosión e idas de olla similares, pero Fernando me propuso una idea que no solamente funcionó muy bien a nivel visual sino que contribuía a darle un aire mágico al cartel: páginas de papel volando. A partir de una hoja de libreta escaneada (una fotografía completamente plana), fui duplicando, modificando la perspectiva y el tamaño, distorsionando... Hasta que logré tener múltiples páginas volando a lo largo de la calle. Luego solamente hizo falta añadir sombras que fueran coherentes con la dirección de la luz de la fotografía, y acabar de pulir detalles relativos al tamaño y al punto de vista.

El resultado sin corrección de color, era éste:


No estaba del todo mal, pero todavía le faltaban retoques necesarios en cuanto al color y a la luz, sobretodo de cara a igualar el cielo y la fotografía. De este modo, tras numerosas correcciones de niveles, contraste, curvas de color y aplicaciones de filtros (siempre cuidándome mucho de no abusar, ya que suelo ser bastante minimalista en lo que a diseño gráfico se refiere), logré el resultado deseado, y ya solo faltaba, finalmente, incrustar el título del cortometraje, el logotipo de Max Productions y, por expreso deseo de Fernando al ver el boceto que le envié, una pequeña acreditación mía sobre la creación del cartel.

Así fue como nació este cartel, del que me siento francamente contento y satisfecho por todo cuanto me ha aportado y por el reto que supuso para mi:


Espero seguir trabajando en posters cinematográficos de todo tipo (actualmente estoy en proceso de creación del cartel del cortometraje '(De)Construcción' de Raúl Pariente) y aprendiendo cada día más. Conforme me surjan retos interesantes en cuanto a diseño gráfico, iré renovando este nuevo apartado de mi blog, ya que es un tema del que me encanta hablar y compartir experiencias. Mientras tanto, ya como mera aportación, os dejo algunos de los posters que he ido creando a lo largo de estos últimos dos años, ya fuesen para cortometrajes o como entregas de trabajos universitarios: