
sábado, 28 de marzo de 2009
"Soy Leyenda"...no, yo diría que no lo eres

sábado, 14 de marzo de 2009
"Gran Torino": el encanto de lo viejo, de lo clásico, de lo sencillo

Todo ello, por supuesto, sin olvidar el tono crepuscular que el bueno de Clint imprime a todo el relato, poniendo en contraposición lo nuevo y lo viejo, las nuevas generaciones (esperanza del mundo, siempre y cuando no olviden lo que pueden enseñarles sus mayores) y los viejos. Además de dicha contraposición (o conjugación, como elijáis verlo), el ocaso se extiende al propio héroe, cuyo final está cada día más cerca. Walt lo sabe, y por eso vive pensando en el mundo de mañana, el mundo que habrá de existir una vez él haya muerto. Por eso gruñe tanto y tan a menudo: no le gusta el panorama para las futuras generaciones, ni el comportamiento generalizado de estas.
miércoles, 11 de marzo de 2009
Dragon Ball: Evolution
viernes, 13 de febrero de 2009
"Watchmen" o cómo adaptar lo inadaptable

Pero, dejando de lado análisis meramente teóricos y centrándonos en la película en términos estrictamente cinematográficos, lo que nos queda es un filme que trasciende su propia condición de blockbuster para confirmarse como obra reflexiva y filosófica. Maravillosa adaptación donde las haya, el "Watchmen" de Snyder es tan bueno como podría ser y más, puesto que, en mi modesta opinión, en algunos aspectos mejora ciertas taras que la obra de Moore y Gibbons presentaba, ofreciendo necesarios cambios que van desde un nuevo (y más coherente y mejor explicado) desenlace [que aún así respeta íntegramente el pesimista mensaje último de la novela gráfica y los mejores momentos de ésta], hasta el mero hecho de presentar a los Minutemen (el grupo de justicieros enmascarados que precedió a los Watchmen) y a ciertos Watchmen (o mejor dicho, Vigilantes) en unos prodigiosos títulos de crédito, al ritmo de "Times are changing" de Bob Dylan.
Y es que la forma en que Snyder lleva al extremo el concepto "ucronía" sobre el que giraba el cómic es poco menos que remarcable, convirtiendo a los vigilantes en un fenómeno cultural: no es casual que Andy Warhol retrate (cual Marilyn Monroe) a Buho Nocturno II, o que Anne Leibovitz fotografíe durante una entrevista a Adrian Veidt (más conocido como Ozymandias), ambos detalles que en el cómic no aparecían. Snyder no solo es un tipo listo, si no que además profesa un amor incondicional hacia el material originario (de hecho, el bueno de Zack no quería hacer la película en un principio, pero viendo que se haría con o sin él, y temiendo que un cineasta menos enamorado del cómic llevase a cabo el proyecto, aceptó) y, lo que es mejor, conoce perfectamente. Ello nos lleva a que, de cara a conseguir una cinta atractiva tanto para el gran público como para los admiradores de la obra gráfica, ha sabido quedarse con lo esencial y extraer la paja.
Las escenas de acción que crearan Moore y Gibbons han sido alargadas (obviamente, como una imposición de las productoras para hacer más espectacular el filme), pero, sorprendentemente [dada la lamentable tendencia a infantilizar el cine], éstas contienen elevadas dosis de violencia, resultando más desagradables de lo que cabría pensar en una superproducción de este calibre. También tenemos un efectivo trabajo de fotografía de Larry Fong (pese que a no acaba de aprovechar todo el potencial que ofrece la parte que transcurre en la Fortaleza del Dr. Manhattan, en Marte), una cumplidora banda sonora de Tyler Bates (aunque lo mejor en el apartado musical, sin lugar a dudas, son las canciones que incorpora Snyder, que van desde "Sound of Silence" de Simon & Garfunkel hasta "Prophecies" y "Pruit Igoe" de Philip Glass), y un correcto trabajo por parte del reparto (mención especial para Jackie Earlie Haley y Jeffrey Dean Morgan, que se comen la pantalla; y también para Malin Akerman, pero en este caso por su anticarismática interpretación -únicamente disimulada por su belleza-). A modo de apunte: un 10 para la directora de Casting Kristy Carlson, por haber conseguido actores (tanto principales como secundarios) tan parecidos a los personajes de la novela gráfica.
¿Defectos? Sí, los tiene. En primer lugar, el filme de Snyder padece de una cierta arritmia en su primer tramo. Contrariamente a lo que pudiera parecer, esta (ligera) arritmia viene más dada por la falta de minutos que por sobra de ellos, puesto que se nos explican muchas cosas en poco tiempo, pero no tenemos la suficiente información (eso, si no hemos leído previamente el cómic) para identificarnos plenamente con los personajes. La síntesis que tan bien funciona en el segundo tramo del filme puede suponer un distanciamiento de la narración para algunos.
También podría achacarle, como crítica puramente personal y subjetiva, que al espectacularizar los momentos de acción [que en el cómic eran sucios, cortos y realistas, precisamente en un deliberado intento de no banalizar el relato], pierde una parte de la esencia de aquello que quiere contar, por no decir que dichos momentos resultan incoherentes con el tono desencantado, oscuro y pesimista que se nos transmite a lo largo de la cinta. Pero son minucias, críticas menores que no empañan el resultado final. Zack Snyder ha conseguido callar a aquellos que le tachaban de loco, y les ha demostrado que la obra de Moore y Gibbons no era tan inadaptable como los fanboys (y el propio Alana Moore, quien, al margen de su incuestionable talento, adolece de un grave caso de egocentrismo) pretendían hacer creer al mundo.
Quizás sea verdad que Snyder solamente es tan bueno como el material que le dan (lo cual justificaría la abismal diferencia cualitativa entre esta película y sus anteriores largometrajes), y desde luego no se puede afirmar que sea, tal como nos vendió la campaña publicitaria, un "visionario director", pero no me cabe la menor duda de que ésta es su Opus magna, y desde ya una de las mejores películas de 2009. El tiempo (y la versión extendida, complementada con el DVD de "Relatos del Navío Negro") la pondrá en su justo lugar.
jueves, 5 de febrero de 2009
Mi particular lista

2.Ciudadano Kane
3.Todos los hombres del Presidente
4.El Padrino II
5.Se7en
6.Cadena Perpetua
8.El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey
9.American Beauty
10.El Gran Dictador
11.El Protegido
12.Gladiator
13.La Semilla del Diablo
14.Mystic River
15.Uno, Dos, Tres...
16.La Misión
17.El Show de Truman
18.Sopa de Ganso
19.Tiempos Modernos
20.El Club de la Lucha
21.Sin Perdón
22.Matrix
23.Metrópolis de Fritz Lang
24.Olvídate de mi
25.La Diligencia
26.Érase una vez en América
27.Ben Hur
28.El Exorcista
29.Million Dollar Baby
viernes, 30 de enero de 2009
Grindhouse (Parte 2): Death Proof

martes, 27 de enero de 2009
Grindhouse (Parte 1): Planet Terror

lunes, 19 de enero de 2009
El cine es incerteza

El cine es incerteza. Eso queda clarísimo desde el momento en que un cineasta o aspirante (o aprendiz de...) a cineasta quiere dar forma a un intangible como es un guión, un proyecto cinematográfico que solo tiene vida en la mente de quien lo haya imaginado, dicho cineasta está expuesto inexhorablemente al cruel azar. Ya hablé de ello en los dos primeros artículos de este pequeño y humilde blog, y me reafirmo en tales afirmaciones: de nada sirve la planificación si el Destino juega en tu contra.
Os pondré un ejemplo bastante simple: Terry Gilliam. Ayer con Antonio [actor de reparto en mi largometraje "El Deseo Final"] hablábamos sobre este director, y coincidimos de lleno en que se trata, si no del más desafortunado de todos, de uno de los cineastas más gafes de todos los que están presentes en este maravilloso mundo. La lista de desventuras por las que ha tenido que pasar Gilliam a la hora de hacer sus películas es demasiado extensa como para hacerle referencia en este artículo sin alargarlo más de la cuenta. Entre sus particulares odiseas figuran el tempestuoso rodaje de la jamás finalizada "The Man Who Killed Don Quixote" [rodaje que inmortaliza el documental "Lost in La Mancha" o, entre los casos más recientes, el repentino fallecimiento del talentoso actor Heath Ledger, protagonista en la película "The Imaginarium of Doctor Parnassus", filme que Ledger ha dejado a medio hacer, quedando gran parte de sus escenas sin rodar y perdiendo Gilliam casi toda la financiación de la cinta [puesto que Ledger también ejercía de productor].
Gilliam es la prueba fehaciente de que en el cine está bien tener una buena planificación, pero mucho más importante es saber resolver los escollos con imaginación y talento. Esta es la diferencia entre un buen cineasta y un mediocre: la capacidad de sobreponerse a las incidencias con ingenio y encontrar soluciones creativas a los problemas que surgen, que en algunos casos, rozan lo sobrenatural [ahí dejo el pequeño guiño a las famosas "maldiciones" en los rodajes de Hollywood: "El Exorcista", "Superman", "Poltergeist"...].
Esta reflexión la escribo basándome en un criterio estrictamente basado en mi propia [y por el momento, escasa] experiencia como aprendiz de cineasta, y especialmente, en el tempestuoso rodaje de mi primera película, "El Deseo Final", un rodaje que se ha llevado un año y medio de mi vida, ha tenido muchas bajas en el casting, tuvo dos reescrituras del guión e incluso padeció la destrucción del metraje debido a un devastador virus informático. Si aún después de leer esto discrepáis conmigo en lo que he escrito, adelante, en eso se basa el sistema democrático, en la diversidad de opiniones y la libertad de expresión. Yo por mi parte lo reitero: el cine es incerteza.
miércoles, 14 de enero de 2009
Terminator 3: La Rebelión de las Máquinas -- Una trilogía mal culminada

martes, 13 de enero de 2009
Terminator 2: El Juicio Final -- La consagración de Cameron en el imaginario colectivo

lunes, 12 de enero de 2009
A los extremistas y a los fanáticos: solo un azote os ayudará.
No, mi intención únicamente es hacer patente el desprecio que siento por este tipo de comportamiento y a quienes lo promueven. Lo peor de todo es que precisamente son representantes de una organización oficial, la religión islámica, quienes con su actitud y su comportamiento animal, dejan en mal lugar a los practicantes de bien. Estas muestras de irracionalidad [y actos de una monstruosidad fuera de toda duda como el 11 de septiembre de 2001] son las que dejan en mal lugar a un colectivo entero, las que dan motivos a racistas, monoteístas y detractores para que escupan su veneno y pongan al ciudadano de a pie en contra de toda una etnia/asociación/colectivo. Lo gracioso es que precisamente estos fanáticos luego critican a Occidente por no permitir su integración en nuestros países y estilo de vida. A ver si va a resultar que el pez se mordió la cola a propósito...
Por eso, os dejo esta joya, para que admiréis la ignorancia y la irreflexión en su máximo esplendor, y, al igual que servidor, les dediquéis la sonora frase: "Si eres alguien con cabeza, serás libre. Si eres un extremista y un fanático, entonces solo un azote te ayudará."
sábado, 10 de enero de 2009
Terminator -- Creando una nueva ciencia ficción

En 1984 James Cameron nos regaló una de esas cintas que marcan un antes y un después en el cine: "Terminator", película de bajo presupuesto escrita por el cineasta al mismo tiempo que los libretos de "Aliens: El Regreso" [filme que acabaría dirigiendo él mismo] y "Rambo: Acorralado II" [cuyo guión acabarían moldeando a placer los productores y el propio Stallone, reduciéndolo a poca cosa de lo que Cameron hubo escrito]. Con la ayuda de Gale Ann Hurd [que se casaría con el director en 1985 y romperían en 1989], James imaginó un mundo post-apocalíptico impresionante, que aún a días de hoy sigue siendo difícil de superar tanto por su imagenería visual como por sus efectos visuales, artesanales hasta el punto de dar verosimilitud a todo lo que vemos en pantalla. No en vano, Cameron, su director de fotografía, el nunca suficientemente valorado Adam Greenberg, y el genio de los efectos especiales Stan Winston crearon [maquetas y animatronics mediante] un futuro devastado, con el fin de retratar hasta qué punto el ansia de progreso del hombre podía acabar convirtiéndose en una peligrosa arma de doble filo, hasta el extremo de acabar provocando nuestra propia destrucción.
Una cruda reflexión que se convertiría en una constante en el cine de Cameron: el poder autodestructivo del hombre y los factores que pueden llevarle a cambiar, siempre y cuando esté dispuesto a tomar una serie de decisiones clave. Esta sólo es una de las muchas virtudes del segundo largometraje de James Cameron [el primero fue la infame "Piraña 2: Los Vampiros del Mar"]. Lo demás habla por si solo: escenas de acción no solo frenéticas y con una gran dosis de tensión, si no perfectamente ensambladas con respecto a la trama y coherentes con el devenir de la historia; un guión conciso que cuenta lo justo y necesario, ni más ni menos, tomándose necesarios descansos para dar cuerpo a unos personajes interesantes [no en vano Sarah Connor y Kyle Reese han pasado a la historia como héroes cinematográficos] y aportando a la historia principal unas necesarias subtramas, amén de desarrollar una plausible explicación sobre los viajes en el tiempo y sus consecuencias; interpretaciones muy trabajadas por parte de todo el reparto sin excepción [a destacar los roles de Michael Biehn, Linda Hamilton -futura esposa del director- y por supuesto, Arnold Schwarzenegger, muy convincente en un rol no tan sencillo de interpretar como pudiese parecer, el de despiadada máquina de matar]; la ya mítica sintonía de Brad Fiedel; una magnífica dirección de Cameron, que ya demostraba en esta cinta que es un maestro del tempo y los encuadres, siempre funcionales mas no por ello menos trabajados...
No puede esperarse menos de la obra de alguien como Cameron, minucioso hasta el punto de tardar doce años en estrenar su nueva película [Sí, doce añitos han pasado ya desde "Titanic", y en 2009 James regresa con "Avatar". ¿A lo grande? Veremos.]; exigente hasta conseguir que Ed Harris, después del rodaje de "Abyss", le retirase la palabra; talentoso hasta el punto de no tener (salvo la ya mencionada "Pirañas 2") ninguna película mediocre en su filmografía [menos extensa que la de directores como Spielberg, por ejemplo, pero desde luego mucho más regular y compensada]. Un clásico inmediato, imitado/plagiado hasta la saciedad por cintas que merecidamente corrieron peor suerte [véase "R.O.T.O.R." o "Terminator Woman" -por cierto, grandiosa versión del título original "Eve of Destruction"-].
En definitiva, un clásico imprescindible, que [reitero] marcó un antes y un después en el cine de ciencia ficción, una joya que, pese a ciertos fallos menores [paradojas temporales inexplicadas, por ejemplo] y una estética un tanto anticuada [se nota de muy lejos que eran los horteras años ochenta], continúa tan eficaz y vigente hoy en día como en su tiempo. Si no me creéis, os animo a comprobarlo por vosotros mismos.
miércoles, 7 de enero de 2009
"Hemos ganado una guerra, me siento eufórico"

domingo, 4 de enero de 2009
Informática aplicada
jueves, 1 de enero de 2009
10.000
