sábado, 6 de junio de 2009

Terminator: Salvation


En primer lugar, debo decir que, con el horroroso precedente que suponía "X-Men Orígenes: Lobezno" [hablando en plata, la caída en picado de una más que solvente saga cinematográfica y una sonada decepción en tanto que película protagonizada por Hugh Jackman, actor dado a escoger buenos proyectos -salvo excepciones como la mediocre "La lista"-] y las malas críticas que esta "Terminator: Salvation" lleva recibiendo desde el mismo día de su estreno en Estados Unidos, mis expectativas eran notablemente bajas en el momento de apagarse las luces [tras una eterna espera sazonada con trailers tan exquisitos como el de "Bruno" -la nueva gamberrada del inefable Sacha Baron Cohen- o "Año Uno" -sí, Jack Black haciendo de cavernícola, nuff said-] y comenzar la cinta. Y sin embargo, desde el minuto uno hasta los títulos de crédito finales, me he encontrado con una película de Terminator en estado puro.

En primer lugar, el giro que, con esta nueva trilogía, McG ha dado en aras de orientar la saga hacia terrenos más propios del cine bélico que de la sci-fi me parece loable en tanto que respeta la visión distópica que James Cameron nos daba del futuro en las dos primeras entregas. Consciente de que en ningun caso lograría superar la perfecta unión entre distopía tecnológica y slasher de acción, McG elige optar por su lado más artesano (evidentemente, descuidando los detalles que convertían a las de Cameron en lo que son) y centrarse en crear una historia trepidante y sin grandes agujeros, lo cual, en mi opinión, es una meta mucho más difícil de lo que pueda parecer. Por eso, antes de realizar un análisis más exhaustivo, diré que "Terminator: Salvation" me parece una muy digna continuación de la saga y una inmensa mejora respecto a la rutinaria y en ocasiones risible "Terminator 3: La Rebelión de las Máquinas".

La trama da mucho más protagonismo a Marcus Wright (Sam Worthington), un condenado a muerte que guarda más de una sorpresa (y que servidor no piensa desvelar, en caso de que no hayáis visto ningún trailer o leído ninguna sinopsis detallada), que a John Connor (Christian Bale), quien aún no ha sido ascendido a líder de la resistencia pese a que ello no le impide ser mucho más respetado que los propios líderes, llegando incluso a la categoría de profeta entre sus compañeros de armas. Y aquí es donde se nota la diferencia: mientras que a ratos Bale se limita a cumplir con cierta desidia, en otras ocasiones se muestra excesivo y sobreactuado, potenciando hasta el límite sus peores tics. Por otro lado, Worthington lidera el reparto con carisma y solvencia, demostrando que puede llevar perfectamente sobre sus hombros una película entera sin achantarse (espero con ansia ver su interpretación en la próxima película de Cameron, "Avatar"). A los dos protagonistas masculinos les acompañan un Anton Yelchin (interpretando a un joven Kyle Reese, aún no enviado al pasado para salvar a Sarah Connor) cumplidor y unas Helena Bonham-Carter y Bryce Dallas Howard desaprovechadísimas (tanto en presencia como en talento, ambos desperdiciados en sendos personajes planos). Lástima, esperaba mucho más de estas últimas intérpretes. Me reservo mencionar al resto del reparto, puesto que podría acabar desvelando ciertas sorpresas y guiños que el film ofrece en forma de personajes (de aparición presencial o incluso en forma de Voice Off).

En cuanto a la trama, no pude evitar sorprenderme al comprobar que el libreto de John Brancato y Michael Ferris es mucho más consistente y notable que el de la anterior entrega (también escrita por ellos), traduciéndose en una historia de ritmo impecable y sin grandes fisuras (salvo quizás algunas provocadas por la relación intertemporal de ésta última entrega con las anteriores), a la que únicamente se le podría achacar una ausencia de personajes verdaderamente empáticos o carismáticos (quienes dan presencia y profundidad a los caracteres son los actores) o las escasas escenas de interacción entre ellos, carente de la emotividad que ofrecían las cintas de Cameron. Podría decirse que McG ha primado en exceso las escenas de acción por encima del componente emotivo necesario para una historia de esta envergadura (y que espero que mejore en próximas entregas).

Hablando de McG, si criticable resulta su desgana (o quizás falta de personalidad) a la hora de abordar conversaciones o interacciones entre los personajes, inmejorable es su labor a la hora de dar vida a las escenas de acción. Reforzadas por un intachable diseño de producción, la concatenación de set pieces que ofrece el cineasta autor de este film es realmente destacable, no solo en términos de espectacularidad si no también, ateniéndonos a su forma de mover la cámara (brillante en algunos planos). De ahora en adelante, tendré mucho más en cuenta a este hombre, incluso teniendo en su currículum las infames cintas (me niego categóricamente a llamarlas películas) de "Los Ángeles de Charlie".

Finalmente, mención especial a la banda sonora de Danny Elfman, a la fotografía de Shane Hurlbut (quien en su día padeció la ira de Christian "Fuckin' Professional" Bale), a los impecables efectos especiales (que combinan de forma magistral -salvo en ciertos momentos, la verdad sea dicha- asombrosos efectos artesanales de la mano del finado Stan Winston y efectos tridimensionales) y a los guiños, referencias y el respeto que esta "Terminator: Salvation" ofrece a los fans (como el que escribe) de las cintas de Cameron.

Y ya para cerrar este ciclo de forma cohesionada y coherente con respecto a los anteriores análisis de la saga "Terminator", le otorgaré una nota numérica, no basada en estrellas (mi sistema habitual, últimamente):

7,5/10

EXTRA: Batman/Patrick Bateman/John Connor agrede verbalmente a Shane Hurlbut por caminar delante de los actores en medio del rodaje de una escena. You're trashing my scene, for Christ Sake! Fuckin' amateur!

Y algunas parodias del incidente:

Arnold Schwarzenegger contra Christian Bale

Christian Bale gritando a su madre por no dejarle comer cereales

A Christian no le han dado las rosquillas que pidió