martes, 22 de abril de 2014

"Only God Forgives" - Una experiencia hipnótica y absorbente


La última propuesta del cineasta Nicolas Winding Refn, a la espera de nuevos proyectos, fue acogida de forma muy dispar. Y es que el film "Only God Forgives" generó apreciación y rechazo, cosechando críticas muy positivas al mismo tiempo que reseñas que la tachaban de basura pretenciosa, ultraviolenta y misógina.

Personalmente, puedo entender por qué. Después del triunfo a nivel de crítica y de público que supuso "Drive", se crearon muchas expectativas hacia "Only God Forgives". Lo que más se esperaba era que Winding Refn jugara sobre seguro, que su siguiente creación fuese un regreso a la fórmula que tan bien le funcionó a la dupla Refn-Gosling. Sin embargo, lo que acabó surgiendo de esta nueva colaboración es algo completamente distinto.


"Only God Forgives" es un regreso al cine más puro y quintaesencial de Winding Refn, y desde luego no es un intento de vivir de las rentas dejadas por "Drive". La prueba: pese a que fue (erróneamente) publicitada como una cinta de acción con Ryan Gosling como protagonista, esta película reduce a Gosling a un mero secundario de peso que no le permite lucirse a nivel interpretativo. No obstante, los verdaderos protagonistas de la función son la grandiosa actriz Kristin Scott Thomas y la sorpresa de la función, el veterano actor Vithaya Pansringarm; ambos se enzarzan en un cruento duelo entre el Diablo hecho pérfida mujer y Dios convertido en un policía justiciero armado con una espada.

Sí, como habéis leído bien: la película no va de combates cuerpo a cuerpo, ni es en absoluto convencional. Es un film que me ha provocado sensaciones encontradas durante un primer visionado, y que me ha dejado en shock y reflexionando sobre ella durante días, hasta que he asimilado qué narices pretendía contarme. ¿Sabéis con qué otras películas me pasó esto? Con "The Fountain" de Darren Aronofsky y con "The Village" de M. Night Shyamalan, siendo ambas grandes películas que fueron terriblemente promocionadas en su momento y que fueron acogidas con mayor rechazo que apreciación.

La mejor forma de resumir "Only God Forgives" es como un cuento que empieza donde tiene que empezar y que acaba exactamente donde tiene que acabar; se trata de un cuento bizarro con tantas dosis de violencia rozando el gore como delicados pasajes de alivio en forma de escenas con gran carga emocional e incluso momentos musicales (en forma de karaoke, por extraño que parezca al leerlo). En conjunto, cuesta asimilarla, pero si se hace el esfuerzo y se rasca en la superficie, lo que queda es un precioso film sobre la justicia divina frente a la justicia humana, sobre el peso de las acciones pasadas, sobre el Complejo de Edipo y sobre los impulsos autodestructivos del ser humano.


Y es que la mejor clave para entender este film reside en los títulos de créditos finales: "To Alejandro Jodorowsky" es la dedicatoria que realiza Nicolas Winding Refn en el desenlace. ¡Nada más apropiado para que el espectador comprenda la clase de película que ha visto! Pero estamos hablando de un Jodorowsky modernizado, bastante más accesible y comedido, con una preciosa fotografía de Larry Smith, un ritmo narrativo hipnótico (que por momentos recuerda al cine de David Lynch) y uno de los combates cuerpo a cuerpo más contundentes rodados en 2013.

Reconozco que "Only God Forgives" no es para todo el mundo: puede exasperar a algunos por su ritmo narrativo, y puede que otros la tachen de fallida o de pretenciosa. Sin embargo, es una experiencia que obliga al espectador a participar, que provoca sensaciones encontradas y que fomenta que el público tenga que pensar y atar cabos incluso después de finalizar la película. Viniendo de un equipo creativo que podía jugar sobre seguro, lo cierto es que este film me parece un movimiento muy valiente por su parte y una película rodada con un par de cojones. ¡Solo por eso, la calificaría como una película digna de ser vista, sentida y reflexionada!

Lo Mejor: Lo que cuenta, lo que no cuenta de forma explícita, su tono de cuento, la valentía que transmite, su candidatura a ser un film de culto en el futuro, el gran trabajo de Scott Thomas y de Pansringarm, la fotografía de Larry Smith.

Lo Peor: A veces se le nota cierta pedantería, pasajes aislados que son algo arrítmicos, un Ryan Gosling completamente desaprovechado y pétreo, y que será muy poco apreciada por el público general.