
Ya no me cabe la menor duda: Christopher Nolan es, a mi juicio, el mejor cineasta de su generación. Inicialmente aprendiz de la escuela surrealista en su tradición más lynchiana (así lo atestigua su cortometraje de estudiante "Doodlebug"), pronto se creó un estilo propio, un sello de autor con su nombre impreso a fuego vivo: todas sus obras comparten unos personajes protagonistas marcados por un fuerte sentimiento de culpa y un terrible apego a un pasado mejor, marcados por un trauma familiar y con el deseo de sobreponerse a dicha culpabilidad y salir adelante pese a todo. Desde "Following" (el primer largometraje de Nolan, claro predescesor de la genial "Memento"), este cineasta británico no ha dejado de sorprendernos con ninguna de sus creaciones (sí, tengo en muy buena estima incluso a su película más floja, "Insomnio", que, en mi opinión, es un thriller muy por encima de la media en todos los aspectos). En 2010, uno de los años cinematográficamente más flojos que se recuerden (por nuestras pantallas hemos visto pasar infinidad de remakes estúpidos y sin gracia, secuelas que en ningún caso hacían justicia a la primera entrega y promesas incumplidas en cantidad industriales), nos hace llegar su última obra, "Origen". ¿Estaría a la altura de las expectativas después del impacto que supuso, en todos los sentidos, esa maravilla llamada "El Caballero Oscuro"?
La respuesta, en mi caso, es un sí entusiasta y rotundo. Todavía estoy dándole vueltas. Todavía estoy perplejo. Todavía estoy exhausto. Y, por encima de todo, todavía estoy alucinando con la experiencia que tuve el placer y el honor de presenciar ayer por la tarde.
No puedo daros detalles. De ningún tipo. Esto no es una crítica. Es una invitación. Una invitación a que salgáis corriendo de vuestras casas, a que dejéis todo cuanto estéis haciendo y a que acudáis en tropel a la sala de cine más cercana que tengáis a mano y veáis "Origen".
No solo es una firme y clarísima candidata a la mejor película en lo que va de año, sino que, además, contiene el montaje más enloquecidamente calculado que he visto en años, capaz de condensar enormes cantidades de información narrativa y, al mismo tiempo y sin darnos margen para parpadear siquiera, asombrarnos con una aventura mayor que la vida, mayor incluso que el mundo de los sueños.
En el séptimo arte, hay dos formas de entender y visualizar los sueños. Una manera es viendo la filmografía de David Lynch. La otra es viendo "Origen", de Christopher Nolan. Compro ambas. Solo que la de Nolan la compro una y cientos de miles de veces más si hace falta.
Juzgad y opinad por vosotros mismos, pero, ante todo, dejaos llevar por la magia. ¡Lo que Nolan os va a ofrecer en este film no tiene precio!
Valoración: 10/10
Nota de la B.S.O. (Hans Zimmer): 8/10
La respuesta, en mi caso, es un sí entusiasta y rotundo. Todavía estoy dándole vueltas. Todavía estoy perplejo. Todavía estoy exhausto. Y, por encima de todo, todavía estoy alucinando con la experiencia que tuve el placer y el honor de presenciar ayer por la tarde.
No puedo daros detalles. De ningún tipo. Esto no es una crítica. Es una invitación. Una invitación a que salgáis corriendo de vuestras casas, a que dejéis todo cuanto estéis haciendo y a que acudáis en tropel a la sala de cine más cercana que tengáis a mano y veáis "Origen".
No solo es una firme y clarísima candidata a la mejor película en lo que va de año, sino que, además, contiene el montaje más enloquecidamente calculado que he visto en años, capaz de condensar enormes cantidades de información narrativa y, al mismo tiempo y sin darnos margen para parpadear siquiera, asombrarnos con una aventura mayor que la vida, mayor incluso que el mundo de los sueños.
En el séptimo arte, hay dos formas de entender y visualizar los sueños. Una manera es viendo la filmografía de David Lynch. La otra es viendo "Origen", de Christopher Nolan. Compro ambas. Solo que la de Nolan la compro una y cientos de miles de veces más si hace falta.
Juzgad y opinad por vosotros mismos, pero, ante todo, dejaos llevar por la magia. ¡Lo que Nolan os va a ofrecer en este film no tiene precio!
Valoración: 10/10
Nota de la B.S.O. (Hans Zimmer): 8/10




















