viernes, 6 de noviembre de 2009

"Celda 211"


Tras una excelente acogida a nivel de críticas, llega a nuestras carteleras la última película de Daniel Monzón, distribuida por Paramount y producida, en parte, por Telecinco Cinema. Este último detalle implica que, lamentablemente, antes de comenzar el film en cuestión, al sufrido espectador le tocará presenciar los horrores que trae consigo el inenarrable trailer del futuro bodrio (y espero equivocarme, de todo corazón) "Spanish Movie", otra producción de Telecinco Cinema que, con toda probabilidad y desgraciadamente, recibirá mucha más cobertura publicitaria y mediática que el largometraje en que se basa la crítica.

Pero volvamos al tema: "Celda 211" se erige desde este momento, y salvo sorpresas de última hora, como la mejor película española estrenada en 2009, y como una clara demostración de talento por parte de Daniel Monzón, cuya capacidad y madurez parecen haber aumentado notablemente desde su última obra, la mediocre "La caja Kovak" (2007). En conjunto, esta película se podría resumir como una pesadilla en toda regla: desde el primer plano (entiéndase como primera secuencia del film, al margen de la interminable sucesión de productoras, subvenciones y colaboraciones que inundan la pantalla antes de que dé comienzo la acción) hasta el último, el espectador se verá puesto a prueba moralmente (en tanto que se le plantearán dilemas éticos de toda clase, bajo una simple y rotunda premisa: ¿Hasta dónde llegarías por sobrevivir?) a lo largo de todo el metraje, hasta llegar a un desenlace crudo, anticlimático, anticonvencional y desde luego, nada complaciente: tal como mandan los cánones, un final lógico pero inesperado.

Mas, antes de llegar a dicho desenlace, habremos de pasar por una serie de situaciones extremadamente tensas, rodadas con pulso de hierro por Monzón (quien consiga citarme algún momento del film en que la trama se haga pesada recibirá una medalla de honor), con una estupenda fotografía de Carles Gusi (habitual colaborador de Monzón, quien en esta ocasión ha preferido contar con el formato digital de alta definición Red One, consiguiendo así una textura perfecta), un trepidante montaje, una ambientación que, de puro verosímil, nos sumerge de lleno en la acción, casi haciéndonos creer que estamos viendo un documental (y aquí es donde cabe comentar que se usó una prisión real como localización, e incluso se contrató a presos para ejercer de extras y de secundarios, con el fin de aumentar el realismo), e interpretaciones de bandera por parte de todo el reparto (por ejemplo, un magnífico protagonista interpretado por el debutante Alberto Ammann, un poco estimable oficial a cargo del siempre solvente Antonio Resines, pasando por un drogadicto extremadamente desagradable interpretado por un irreconocible Luis Zahera, entre muchos otros).

Hablando de interpretaciones: ahí es donde entra la pieza clave de este rompecabezas. Evidentemente, me refiero a Luis Tosar. No voy a hablar de su personaje, Malamadre; me limitaré a decir que la cinta, si no ya por su gran calidad cinematográfica, es de visionado semiobligado para cualquier cinéfilo que se precie y directamente obligado para estudiantes de interpretación solo por el recital que ofrece Tosar. No miento ni exagero si digo que, si la Academia es justa, ganará sin complicación alguna el Premio Goya al Mejor Actor de Reparto. Lo que Tosar ha conseguido con esta película es, salvando las distancias, comparable a lo que logró el finado Heath Ledger con su inolvidable Joker en 2008: que el actor desaparezca por completo, hacerse completamente mimético, totalmente irreconocible, dejando únicamente a un personaje.

Dicho esto, huelga añadir que nada de esto serviría de contar la película con un guión pobre o mediocre. Afortunadamente, no es este el caso: el libreto, escrito a medias por Monzón y Jorge Guerricaechevarría (habitual colaborador de este cineasta y también de Álex de la Iglesia), es sólido como el granito, con la cantidad adecuada de giros narrativos, dosificados con precisión milimétrica.

En resumen, un film extremadamente recomendable, ampliamente la mejor película española del año, y, quizás, una de las mejores cintas de este previsible y poco fructuoso 2009.

Valoración: 9/10


LO MEJOR: Leed la crítica

LO PEOR: La escasa presencia del personaje de Marta Etrura, y que no se saque más provecho al personaje de Luis Zahera; que el compositor Roque Baños haya tenido poco margen en esta ocasión para regalarnos otra gran banda sonora de las suyas.


miércoles, 23 de septiembre de 2009

"Malditos Bastardos"


AVISO: La siguiente crítica, si bien no contiene Spoilers ni destripes evidentes, puede detallar, de forma muy poco significativa, eso sí, ciertas escenas y contenidos del film. Si no queréis saber absolutamente nada de la trama ni de su desarrollo, os aconsejo posponer la lectura de esta crítica hasta que ya hayáis visto la película.

Al fin llegó el esperado regreso de Quentin Tarantino, tras dos años desde aquella infumable "Death Proof". La gran pregunta era: ¿Remontaría el cineasta de Tennessee el nivel para regalarnos otra gran película? ¿Sería su particular visión de la Segunda Guerra Mundial una cinta puramente mediocre? ¿O bien caería aún más bajo, hundido en su ego?

Para suerte y regocijo de muchos, "Malditos Bastardos" ("Inglorious Basterds") se inscribe en la primera opción. Sabroso mejunje entre "Jackie Brown" (por su tono crepuscular, los ingeniosos giros de guión y alianzas , y el ritmo generalmente basado en diálogos), "Kill Bill" (el protagonismo femenino, marcado por las ansias de venganza debido a un despiadado acto perpretrado por el antagonista) y "Pulp Fiction" (por la desmitificación del estereotipo; si en aquella se desmitificaba a los asesinos y sicarios de toda la vida, en ésta es el turno de los comandos militares, e incluso de los propios nacionalsocialistas, Hitler y Goebbels incluidos), "Malditos Bastardos" (lejanamente inspirada en la película "Aquel maldito tren blindado" de Enzo G. Castellari -titulada "The Inglorious Bastards"... ¿Os suena de algo?-) es, más que una cinta bélica al uso, un spaghetti western clásico con toques de John Ford, unido al negrísimo sentido del humor y la diarrea verborreica de la que padecen los personajes, marcas de la casa de Mr. Tarantino. En resumen, sería como "Doce del Patíbulo" dirigida por Sergio Leone.

Con escenas que parecen directamente extraídas de la mente (y la cámara de vídeo) de Sergio Leone (los bastardos arrancando cabelleras nazis en un bosque mientras un alto rango pasea a cámara lenta ante su fatal destino) y una nada menospreciable falta de respeto por la historia de la humanidad, Tarantino le echa coraje al asunto, ofreciéndonos, no solo una visión alternativa del desenlace de la Segunda Guerra Mundial (cual John Milius con la Guerra Fría en "Amanecer Rojo", pero mil veces mejor), si no algo mejor: la venganza del pueblo judío contra el régimen de Adolf Hitler, y todos aquellos que lo protegieron y respaldaron moralmente.

Estructurada (como ya es usual en el bueno de Quentin) en cinco capítulos, la película ofrece los veinte minutos más insoportablemente largos y tensos que servidor ha tenido el dudoso placer de degustar en una sala de cine, tras los cuales (y después de un escalofriante baño de sangre off-screen) nos son presentados los Bastardos en cuestión. Con un ajustado reparto ofreciendo tan buenas interpretaciones como se le puede suponer a un film dirigido por Tarantino (a destacar el magnífico trabajo cómico de Brad Pitt, la malévola y desquiciada presencia de un enorme Christopher Waltz, una escalofriantemente bella y vengativa Mélanie Laurent y un correctísimo Daniel Bhrül dándole la réplica), un nivel de producción de bandera, un montaje cuasiperfecto (gran trabajo de Sally Menke, colaboradora habitual de Tarantino), una espectacular dirección de fotografía del maestro Robert Richardson y una banda sonora a la altura de lo esperado(menos pegadiza que en anteriores obras del cineasta, pero mucho más ajustada a las imágenes, sin duda alguna), esta cinta, además, es un ejercicio de metacine:

-El cine como demagógico instrumento de revisión histórica.

Digamos que la película monta un doble juego cómplice con el espectador: mientras que la propia narración es un demagógico panfleto histórico, o, mejor dicho, lo que a Tarantino le hubiese gustado que fuese el curso y desenlace de la Segunda Guerra Mundial, dentro del propio film hallamos "El Orgullo de la Nación". Deudora del cine de Leni Riefenstahl, esta película propagandística (dirigida por Eli Roth, que interpreta a "El Oso Judío") es, aparte de una enorme broma metacinematográfica, un reflejo de lo que "Malditos Bastardos" representa ante sus espectadores. Solo que en el caso de los espectadores de la cinta de Tarantino, estos sí saben que todo es una farsa, contrariamente al público que llena el cine de Shossana.

Finalizado este inciso, huelga decir que no todo son maravillas en el regreso de Tarantino. Mientras que los capítulos Uno, Dos y Cinco son de lo mejorcito que nos ha regalado este Autor (sí, con mayúsculas, porque lo merece, pese a algún patinazo que otro), y el capítulo Tres es muy entretenido y tenso, el Capítulo Cuatro (titulado "Operación Kino") es, de lejos, lo peor del film, especialmente cuando la acción se traslada al sótano del bar. Sintiéndolo mucho, no logré conectar con la escena de las cartas, que, en mi modesta opinión, podría haberse reducido a un tercio y no hubiese ocurrido absolutamente nada. Me da la sensación de que, en un momento dado del rodaje, a Quentin se le volvieron a subir los humos, y decidió que no pasaba nada por volver a sus peores vicios y tics, es decir, aquellos que consiguieron que "Death Proof" fuese un monumental y tremendamente aburrido pestiño con ruedas. Un consejo de espectador, Mr. Tarantino: una conversación de catorce minutos sobre la borrachera de un soldado alemán que va a ser padre no tiene porqué funcionar en una película que trata sobre una venganza contra los nazis.

Otro gran error: la falta de presencia y protagonismo de los Bastardos. Me da la sensación de que el cineasta de Tennessee tenía un brillante guión a medias con los Bastardos como protagonistas, y otro con Shossana como líder del film. Al no poder acabar ninguno de ambos, tal vez se decidiese a juntar ambos libretos, a ver qué pasaba. La jugada le ha salido muy bien, desde luego, pero lo que no es de recibo es que, de los once Bastardos, perdamos la pista de, al menos, tres de ellos, sin razón ni explicación alguna, ni que, literalmente, desaparezcan de la película durante aproximadamente media hora.

Pero, ¿sabéis qué? Que me encantó. La volvería a ver sin dudarlo ni un segundo, pagando los siete euros de rigor, por supuesto. Es el regreso del mejor Tarantino (el que nos deleitó con la maravillosa "Kill Bill: Volumen 2", con "Pulp Fiction", "Reservoir Dogs" y "Jackie Brown"), puro nervio y descontrol en estado puro. Juego extracinematográfico, mil y una referencias, un listado de aquello que hace grande a este cineasta (como su innegable amor por los más pequeños detalles), diálogos memorables, estallidos de violencia impactantes, interpretaciones impecables, un trabajo de dirección brillante... y ese finalazo. Sin duda alguna, gustosamente volvería a recorrer las dos horas y cuarto previas al desenlace con el único fin de presenciar de nuevo ese poético, desquiciado, macabro, divertido, espantoso, artístico, y, sobretodo, terriblemente hermoso clímax. Así se cierra una historia, desde luego.

LO MEJOR:

-El Capítulo Cinco, al completo. Una maravilla en cuanto a tensión, puesta en escena, música... culminada con uno de los mejores finales de la historia del cine. Tiempo al tiempo, si no me creéis.

-Los veinte primeros minutos, agobiantes y maravillosamente rodados.

-La función desempeñada por Pitt, Waltz, Laurent y Bhrül, con mención especial para un Eli Roth muy puesto en su papel (aunque hay que reconocer que ni su personaje ni el actor daban para más).

-El apartado artístico y técnico, sin excepción.

LO PEOR:

-La interminable e insufrible escena del bar.

-Un innecesario (aunque no molesto) cameo de Mike Myers.

-Los Bastardos deberían haber gozado de una mayor presencia en el film, y no hubiese estado de más saber qué ocurre con varios de ellos, dado que desaparecen sin más.

NOTA FINAL: 7,5/10

martes, 8 de septiembre de 2009

Malas adaptaciones de cómics al celuloide: "X-Men Orígenes: Lobezno"

Introducción

Antes que nada, quisiera aclarar que esta serie de artículos que paso a inaugurar (y que continuarán con más adaptaciones paupérrimas, como, por ejemplo, "Spider-Man 3", "Dragonball: Evolution" o "Catwoman", entre otras) no es una friki-iniciativa por mi parte, si no un intento de analizar a un nivel más profundo las adaptaciones de cómic al celuloide.

Pero vayamos por partes. En primer lugar, me gustaría ubicaros en el contexto en torno del cual girarán estos artículos. Habitualmente, los (y las, puesto que existe un sector de mujeres lectoras de novelas gráficas mucho mayor de lo que se cree) coleccionistas de cómics son personas con un nivel económico medio/alto (es decir, disponen de cierta holgadez monetaria, la cual les permite continuar con su hobby). Lo más frecuente es encontrar, en el target de coleccionistas y ávidos lectores, a personas que, durante su infancia, tenían el hábito de comprar y leer tebeos, y que, con los años, han recuperado (tan pronto como han tenido la solvencia suficiente) dicho hábito, convirtiendo su afición en coleccionismo.

Resumen histórico de este género cinematográfico



El coleccionismo que llevan a cabo estas personas (entre las que, claramente y sin tapujos, me incluyo) no se limita a los tebeos y novelas gráficas: también se extiende al merchandising propio de estas historias (figuritas, videojuegos, artículos de decoración...), y, sobretodo (en caso del que escribe estas líneas), a las adaptaciones cinematográficas (que repercute, a nivel económico, tanto en la recaudación en salas de cine como en el mercado del DVD, Blu-Ray...). Pese a que, técnicamente, quienes inauguraron el género superheroico en el séptimo arte fueron Spencer Gordon Benett y Thomas Carr con su adaptación de "Superman" (1948), el verdadero debut de los superhéroes en el celuloide se lo debemos a Richard Donner ("Arma Letal") con su "Superman" (1978), verdadero hit y nacimiento de este género cinematográfico. Le siguió Tim Burton con sus dos cintas dedicadas a Batman ("Batman" y "Batman Vuelve"), pero, durante la década de los noventa, el género anduvo de capa caída (nunca mejor dicho).


Por ello, es de justicia reconocer a Bryan Singer ("Sospechosos Habituales", "Valkiria") el mérito, no solo de otorgar seriedad y prestigio a un género cinematográfico harto dañado por numerosos bodrios (entre otros, "Blade", "Spawn" o "The Phantom"), si no de impulsar la creación de películas basadas en cómics con su "X-Men" (2000). Huelga decir, además, que en 2003 se superaría a si mismo y crearía la que, en mi modesta opinión, es una de las mejores cintas de superhéroes jamás vista: "X-Men 2". En 2005, pero, Singer se desvinculó de la productora 20Th Century Fox para unirse a Warner Bros y realizar su tan ansiada cinta de "Superman": "Superman Returns". Por ello, "X-Men 3" quedó, primeramente, en manos de Matthew Vaughn ("Layer Cake", "Stardust"), pero finalmente, quien lo dirigió fue Brett Ratner ("Hora Punta", "El Dragón Rojo"). El resultado: una mediocre cinta de Superman por parte de un Bryan Singer desubicado y demasiado reverencial hacia la obra de Donner, y una entretenida pero mejorable tercera entrega de la saga mutante por parte de Ratner, muy por debajo de las dos primeras cintas de la franquicia.

X-Men Orígenes: Lobezno


ADVERTENCIA: La siguiente reseña está repleta de Spoilers y destripes acerca de la película. Si tenéis algún interés o intención de verla (cosa que, sincera y personalmente, os desaconsejo), probablemente sea mejor que evitéis leer los siguientes párrafos.

Parecía que "X-Men Orígenes: Lobezno" subiría el listón dejado por "X-Men: La Decisión Final"; más aún cuando se supo que Gavin Hood (oscarizado director por "Tsotsi") cogería el mando de la cinta, con David Benioff ("La Última Noche", "Troya") como guionista. Pero no: 2008 y 2009 han sido años fatídicos para 20Th Century Fox, actualmente dirigida por el mayor cenutrio de la historia del cine, Tom "PG-13" Rothman. Este buen señor, particularmente obsesionado con hacer productos (me niego a llamarlas películas) siguiendo a rajatabla las estadísticas y análisis que le entregan sus abogados y asesores (¡Cual Florentino Pérez del celuloide, pardíez!) sobre qué le gusta y qué no le gusta al público (¡Como si eso pudiera determinarse en una estadística!), ha llevado a la cochambre a un, antaño, poderoso y respetable estudio de cine, convirtiéndolo en la gran fábrica de juguetes de Hollywood. Perdón, en la gran fábrica de mierda.

He ahí que Rothman impuso tres condiciones de cara a la realización de "Lobezno":

1. Dado que el guión de David Benioff no contenía, según el parecer de Mr. Rothman, suficientes escenas de acción, el productor impuso que Skip Woods (autor de excelsas maravillas como "Hitman" u "Operación: Swordfish") reescribiese el libreto, a fin de añadir (encajasen con la trama o no) más peleas. Lo que resultó fue un guión incoherente y absolutamente desastroso, repleto de personajes sin sentido ni utilidad (especialmente atroces son las inclusiones de Mole, Barnell, Gambito y Masacre), con giros argumentales que producen vergüenza ajena (dicho sea de paso, más propios de Woods que de Benioff) y sin ningún respeto por el material de origen ni por sus lectores habituales.

2. Harto conocida resulta la siguiente anécdota: el director Gavin Hood mandó pintar el set de rodaje en el que se rodarían las escenas del proyecto Arma X. Sus instrucciones dejaban claro que el set debía tener colores oscuros y fríos, y escasa iluminación, para provocar un efecto tenebroso a modo de ambientación. Dado que Rothman desconoce el término "ambientación" y sus estadísticas demostraban que, con mayor iluminación y colores "más alegres", un 7,591293% más de adolescentes irían a ver la película (WTF?), el mandamás ordenó, en ausencia del director, repintar completamente ese set. Podéis imaginar la reacción de Hood al ver lo que habían hecho con el decorado una vez lo vio "repintado".

3. Otro enfrentamiento director-productor: Gavin Hood estaba rodando una película mucho más violenta y adulta que las tres anteriores entregas (y, dicho sea de paso, mucho más adecuada al tono general de los cómics protagonizados por Lobezno), con lo cual, los que ponían la pasta no quedaron demasiado satisfechos, ávidos de atraer al público infantil a las salas (y poder venderles las figuritas de acción, cómo no). Así pues, mandaron suprimir toda la sangre en las escenas en que los protagonistas sufren cortes o heridas, e incluso, re-filmar escenas de acción, en aras de hacerlas más light y políticamente correctas. Señores de Fox: Lobezno NO es Spider-Man, ni Superman. Lobezno es un badass, un mercenario, un ser violento e irascible. La frase "Soy el mejor en lo que hago, y lo que hago no es muy agradable" no sería enunciada por un superhéroe familiar.

Dicho esto, pasemos a analizar los mayores fallos de adaptación que se cometieron en este filme.

Errores de adaptación y libertades "creativas"

1. La relación Lobezno/Dientes de Sable


¿Por dónde empiezo? Durante toda la película, se nos cuenta que Lobezno y Dientes de Sable son hermanísimos, y que, cual dueto Matthau/Lemmon pero con garras, mantienen una particular relación amor/odio fraternal.

Eso no es así, al menos, si nos atenemos a las biografías de los personajes. Dientes de Sable no es pariente de Lobezno. Me da la sensación de que el embrollo fraternal que se han montado los guionistas se debe mucho más a una confusión de nombres que a otra cosa: el nombre real de Dientes de Sable es Victor Creed, mientras que el presunto hermano de Lobezno se llama Victor Logan (un muchacho más conocido como "Dog" Logan). La cosa es que ambos Victor, aparte del nombre propio, no tienen absolutamente nada que ver. Dientes de Sable es un mercenario que mantiene una férrea rivalidad con Lobezno por el mero hecho de ser su competencia en el negocio. Por no hablar de la sociopatía y trastornos psíquicos que padece Dientes de Sable, que le provocan una irracionalidad propia de una bestia, hasta el punto de asesinar a Silver Fox, amante de Lobezno, hecho que desencadena su posterior y mortal enemistad.

Por no hablar de un detalle de la cinta que no guarda absolutamente ninguna continuidad con respecto a la trilogía de "X-Men" (de la que esta película es precuela, es decir, cronológicamente anterior): después de la batalla final contra Masacre, en la que, por cierto, Dientes de Sable le salva la vida (después de haber intentado matarle durante toda la película... la coherencia al poder) antes de ayudarle a acabar con su enemigo, el villano se marcha por donde ha venido, espetándole a Lobezno que volverán a verse, ya que los hermanos han de cuidarse mútuamente (repito, todo ello después de haber intentado matarle repetidamente).

Lo que yo me pregunto es: ¿Por qué en "X-Men" de Bryan Singer, donde, por cierto, presenta un aspecto completamente distinto (y mucho más fiel respecto a los cómics), Dientes de Sable no le dice a Lobezno que es su hermano y le cuenta todo lo que pasó? Se entiende que Lobezno no le recuerde, dado que perdió la memoria (de una forma harto ridícula, tal como veremos luego), pero, ¿qué explicación se da al hecho de que Dientes de Sable parezca no reconocerle siquiera? ¿Hemos de suponer que perderá la memoria también (cosa que en los cómics no sucede) en la secuela que están preparando, ambientada en Tokio?

2. Personajes mezclados sin sentido ni coherencia cronológica

No tiene razón de ser introducir a Gambito en esta película, y he aquí los porqués:


a. Además de no guardar ningún parecido físico ni estilístico con su referente comiquero, ni estar bien retratado como personaje ni como mutante, no aporta absolutamente nada al argumento ni a su desarrollo, aparece porque sí. No es más que un mecanismo narrativo para forzar la llegada de Lobezno al complejo científico de Stryker, y se nota descaradamente que su mera inclusión está forzada por los productores, ávidos de atraer a los fans de dicho personaje a las salas con el pretexto de verle en acción (cuando, además, el suyo es un caso muy parecido al de Venom en "Spider-Man 3": aparece diez minutos en todo el filme y desaparece como si nada). Es un cameo porque sí.

b. En la película se nos muestra a un Gambito ya adulto en el momento en que Lobezno busca a quienes le implantaron el esqueleto de adamantium. Esto es un error de proporciones bíblicas: acorde con su edad en los cómics, y su verdadera incorporación a los X-Men, Gambito debía ser un bebé durante los años en que transcurre la película.

Para rematar, se cometen fallos atroces con otros personajes, como Cíclope, Kayla Silverfox y Emma Frost (en su caso, convirtiéndolas en hermanas por la patilla) o Barnell Bohusk (en la película, figurando como Chris Bradley y con poderes completamente distintos, pese a que en primeros borradores, aparecía como Barnell).

3. La pérdida de memoria de Lobezno

Entiendo que para 20Th Century Fox, que Lobezno pierda la memoria por su propio factor de regeneración (como mecanismo de protección mental ante posibles traumas debido a las atrocidades que tiene que cometer y presenciar, y las numerosas tragedias que le han ido persiguiendo a lo largo de su vida) es un hecho poco cinematográfico. Pero señores, hay adaptaciones y adaptaciones.

De todas las posibles explicaciones alternativas que se nos podrían haber dado, van ustedes y eligen la peor y más absurda, digna de un episodio de los Looney Tunes: resulta que el General William Stryker, artífice del proyecto Arma-X (otra invención por la patilla), guardaba escondida una pistola con balas de Adamantium. La científico que tiene a su lado le advierte que disparar a Lobezno a la cabeza con esas balas no le matará, y Stryker suelta "No le matarán, pero sus recuerdos nunca volverán", y se queda tan ancho.

No hace falta decir que, tras provocarle para que le ataque y dispararle en la cabeza repetidas veces con dichas balas, así ocurre. (Ahora es cuando los fans de Lobezno salimos a la calle equipados con antorchas, cócteles Molotov y granadas de mano)

4. Masacre


No solo es imperdonable que hayan modificado su aspecto físico (de una forma harto ridícula) hasta convertirle en un patético clon de Baraka (personaje de la saga de videojuegos "Mortal Kombat"), si no también que:

a. Hayan convertido al personaje, primero en un alivio cómico personificado por Ryan Reynolds con incontinencia verbal, segundo en un vulgar final boss, completamente dominado por William Stryker mediante un Spectrum ochentero con teclado incorporado. Para el recuerdo queda la escena en que Stryker, en el momento en que Masacre tiene a Lobezno a su merced, escribe "D-E-C-A-P-I-T-A-T-E" en su teclado roñoso.

b. No expliquen porqué se ofrece voluntario para el proyecto Arma-X (cuando en los cómics, se ve que su motivación principal es curarse de la enfermedad terminal que le aqueja), quedando el personaje completamente vacío y desdibujado. No contentos con sodomizarle, los productores decidieron que, además, sería buena idea darle todos los poderes mutantes habidos y por haber: teletransporte, rayos oculares (¡Exacto, como los de Cíclope!), el poder de regeneración de Lobezno y Dientes de Sable, superagilidad y dos enormes katanas que le salen de los antebrazos (Ay Dios...). Un absoluto desastre.


Conclusión

Sé que en su día ya puse a caldo a esta cinta (crítica mediante, en este mismo blog), pero aquí no me he centrado tanto en volver a expresar mi opinión estrictamente cinematográfica, si no en señalar el nulo interés que tienen los productores de cine, no solo en ofrecer buenas películas de superhéroes (la saga de Batman dirigida por Christopher Nolan, "Iron Man" de Jon Favreau y "Spider-Man 2" de Sam Raimi, entre otras pocas, son raras avis), si no en ofrecer una adaptación mínimamente fideligna del material de origen de cara a contentar a los fans.

No se exige una adaptación idéntica, ni mucho menos: bastaría con que, entre productores, guionistas y directores, se molestasen en documentarse mínimamente para no cometer atrocidades como las que hemos visto en "X-Men Orígenes: Lobezno" (la cual, por no funcionar, no funciona bien ni como precuela). "El Caballero Oscuro", "X-Men 2", "Spider-Man 2" y "Batman Vuelve" son pruebas fehacientes de que se pueden hacer buenas películas basadas en novelas gráficas/tebeos, siempre y cuando haya una intención narrativa que justifique los cambios llevados a cambio y una voluntad de hacer buen cine.

Próxima entrega: "Spider-Man 3"

lunes, 7 de septiembre de 2009

¡Niños, las drogas son malas para el cerebro!



En esta ocasión, y después del via crucis que ha supuesto para mi el visionado de las joyas audiovisuales que os adjunto a continuación, mi mente se halla en tal estado de entropía que mis pensamientos vagan sin rumbo entre el Nirvana y el más profundo de los Avernos.

No en vano, acabo de presenciar los mayores horrores engendrados por una mente humana. Mi pregunta es: ¿Qué sustancia lisérgica/droga de diseño consumieron los autores de semejantes caos pictórico-sonoros?

Con todo esto, lo que intento es instaros enconadamente a que rechacéis sin miramientos el mero hecho de consumir sustancias alucinógenas. Que sepáis que este consejo por la adecuada conservación de vuestras neuronas.

Sin más dilaciones, la maratón de los horrores:






viernes, 21 de agosto de 2009

Banco del Tiempo inaugurado en Cambrils

Os estaréis preguntando, ¿qué es un Banco del Tiempo? Se trata del primer Banco en el cual no es dinero lo que circula, si no tiempo.

En este Banco se promueven intercambios para tareas de atención a personas de cualquier edad, procedencia, nivel educativo... Dicho de otro modo: a esa persona se le ofrece un determinado servicio o ayuda, y, en función del tiempo que conlleve aportar dicho servicio (por ejemplo, cuarenta y cinco minutos), quien lo reciba habrá de, posteriormente, permanecer ese tiempo en el Banco. Una vez haya permanecido en el Banco cada minuto que haya costado la ayuda que recibió, su deuda estará saldada.

¿Qué puede hacer mientras paga su deuda de tiempo? El Banco, para hacer amena la espera, se encarga de ofrecer conversación, tertulias, compañía, reuniones... Dado que gran parte de los clientes potenciales de esta iniciativa serán gente discapacitada, de avanzada edad, con problemas de movilidad o sin recursos o personas que puedan ayudarles o estar a su lado, se trata de una buena manera para que, además de recibir una necesaria ayuda, conozcan gente y permanezcan bien acompañadas.

Entre los servicios del Banco se incluyen: transporte y recogida de ropa (a la tintorería), paquetes y cartas; lecturas a personas invidentes; salidas en grupo al cine, al teatro, museos, exposiciones; servicio de plancha y costura...

El Banco del Tiempo de Cambrils se halla en el Mercat Municipal de la Platja, y hace un horario de 10:00 a 12:00 los lunes y miércoles, y de 17:30 a 19:30 los jueves.

Estos son sus datos de contacto:

C/Balears 5-7 Parada 6

977 792 716

bancdeltemps@cambrilsciutat.org

domingo, 16 de agosto de 2009

"Up" -- Los genios de Pixar suben, y suben, y suben...


En primer lugar, decir que no tuve ocasión de ver esta maravilla en Digital 3-D. ¿Por qué? Circunstancias varias, casi todas relacionadas con la localización de los cines en donde se exhibía con dicha tecnología. De cualquier forma, considero, contrariamente a muchos conocidos y amigos míos, que el 3-D no supone una mejoría real de la película: se trata de un añadido inmersivo, es decir, un complemento que ayuda al espectador a sumergirse aún más en la historia. Pero ni siquiera el 3-D puede conseguir que la basuresca "Ice Age 3: Te vamos a tomar el pelo" parezca un buen filme, como tampoco es necesario para disfrutar como un enano saboreando la última producción que nos han regalado los chicos de Pixar.

El disfrute, en esta ocasión, no proviene de la manipulación de la profundidad de campo de la que hacen gala los autores (valiéndose del ya mencionado 3-D); proviene de algo mucho más sencillo -pero no por ello simple-, o sea, el guión. Las nuevas generaciones de directores, productores y guionistas -¡Sí, recontrapardiez, los propios guionistas!- están olvidando cómo contar buenas historias, metidos de cabeza como están en ese círculo vicioso que es el cine "made for money". Más preocupados por que la película sea un éxito de taquilla -siempre atendiendo a estadísticas realizadas por ejecutivos y analistas, o, dicho de otra forma, gente que "no sabe quién fue Billy Wilder" (gracias por esta frase, Jack Nicholson)-, han dejado que el nivel cualitativo de las producciones que nos llegan desde Hollywood sea cada vez menor, llegando en ya demasiados casos a producir vergüenza ajena (a "Transformers 2: El Coñazo de Michael Bay" o "X-Men Orígenes: Bodriezno" me remito). ¿Cómo solucionar este mal endémico que padece el cine comercial? Clint Eastwood, David Fincher, Darren Aronofsky, Ridley Scott, Martin Scorsese y la factoría Pixar, entre otros, son quienes responden, no con palabras, si no con cine a esta pregunta.

En esta ocasión, precedida del -como siempre- magnífico cortometraje "Parcialmente nublado", nos llega "Up". Una hora y media después, con una sonrisa de oreja a oreja, salgo del cine embargado -y embriagado- de numerosas y muy distintas emociones, todas luchando por hacerse un hueco en mi cabeza y, por qué no decirlo, en mi corazón. Júbilo, tristeza, relax, nerviosismo, desdicha, felicidad... Todo eso es lo que me hizo sentir "Up" durante el tiempo que dura. Desde el abrumador montaje inicial (un repaso a la vida y a la relación del protagonista, Carl Friedricksen -desde ya uno de los mejores protagonistas de Pixar-, con su esposa Ellie), considerado por servidor como una de los mejores montajes paralelos de la historia del cine y acompañado por una asombrosa banda sonora de Michael Giacchino, la cinta nos agarra para no soltarnos hasta sus preciosos títulos de crédito -mucho más sencillos tanto a nivel conceptual como gráfico que en anteriores películas, pero aún así, preciosos-.

¿Qué nos espera durante el metraje de este peliculón? Personalmente, y para no extenderme mucho en esta crítica -puesto que considero que no hay palabras suficientes para describir lo que se siente durante su visionado-, diré que se trata de una tragicomedia que gira en torno al paso del tiempo, el amor, la soledad, la vejez, los sueños incumplidos y las ansias de realización, combinada con una de las mejores y más emocionantes películas de aventuras estrenadas durante esta presente década. Si a esto le añadimos una crítica -velada, pero presente a fin de cuentas- al corporativismo que engulle las formas de vida tradicionales en favor de un sistema gigantizado pero frío e inhumano, un guión maravilloso -se puede palpar el esfuerzo de los libretistas, no solo para contar bien una gran historia, si no para atar todos los cabos y dar un sentido a todo cuanto aparece en el filme-, un arrollador diseño de sonido y unas dosis de fantasía visual deudoras de Hayao Miyazaki -esa casa atada a globos multicolor recorriendo a flote los oníricos paisajes de las Cataratas Paraíso-, lo que nos queda es este peliculón.

La gran pregunta es: ¿Es mejor que "Ratatouille" -para el que escribe, el opus magna de Pixar- o "Wall-E"? La respuesta, al menos bajo mi criterio, es un rotundo no. ¿Por qué? Pese a que en todo momento me sentí enormemente satisfecho y entusiasmado, y que durante hora y media volví a sentirme como un niño pequeño, sencillamente este "Up" no me impresionó tanto como sus dos predescesoras. ¿Es eso algo malo? Para nada: es como comparar "Ben-Hur" con "El Padrino", o, dicho de otro modo, comparar un peliculón con una obra maestra imposible de superar. Además, no hay que olvidar que, pese a ser ejemplar en muchos aspectos, su último tercio es un tanto convencional y formulista, o la existencia de ciertos errores (ya sea de montaje, de guión o bien de planificación narrativa) que afectan gravemente a la continuidad entre algunas escenas.

Con todo, no puedo negarle a esta obra un notable muy alto -y, de no ser por los "pero" antes citados, le daría la matrícula de honor sin pensarlo un segundo-. Por hablarme de la vida y la muerte, la juventud y la vejez, el honor y la locura, la bondad y la maldad, de las promesas pendientes y del esfuerzo por cumplirlas... Y conseguir que unas lágrimas empañasen mis ojos al tiempo que de mi boca salía una carcajada. Mientras tanto y hasta el año que viene -en que volverán a deleitarme-, les dedico a Pixar una señal con el corazón. Y un tapón de Soda como medalla al valor, por defender a muerte una premisa tan (aparentemente) absurda como una casa voladora, y por no rendirse ante los analistas de Disney que en su día pronosticaron el sonoro fracaso de "Up" por tener un protagonista anciano. A juzgar por las cifras de recaudación, diríase que esos ejecutivos andaban errados.

Valoración: 9/10

Nota de la BSO: 10/10

jueves, 13 de agosto de 2009

Entrevista con Ferran Sáez sobre el 22@Barcelona


Este artículo es una transcripción al castellano de una entrevista realizada al Dr. Ferran Sáez Mateu en Abril de 2009, en la Facultad de Ciencias de la Comunicación Blanquerna donde ejerce de profesor. La entrevista fue realizada en catalán.

David Hidalgo: ¿Qué opina sobre cómo se gestionó la creación del distrito 22@barcelona?

Ferran Sáez.: Esto se gestionó mal desde sus inicios, cuando se explicó que se trataba de una salida de grandes dimensiones para la ciudad (laboral e industrialmente). Lo que no se explicó fue que ese (Poble Nou) era el último lugar donde se podía especular con toda la impunidad del mundo, puesto que había mucho suelo susceptible de ser recalificado, naves industriales... Pero claro, eso no se podía explicar. Entonces, claro, la cosa se sobredimensionó, y ahora, con el tema de la burbuja inmobiliaria y el retroceso de la economía del conocimiento, el distrito sobrevivirá gracias a las universidades y punto. Pero todas las expectativas que se generaron sobre un "Silicon Valley catalán" han resultado ser una mentira.

D.H.: ¿Cree que ha habido errores de base en cuanto al planteamiento en lo referente a la gestión, o que, sencillamente, la ejecución no ha estado a la altura?

F.S.: Esto lo conozco por dos vías: los medios de comunicación, y también a través de una persona afectada que vive en la calle Pujades. De no haber sido por la rápida y contundente respuesta legal de la Asociación de Vecinos de Poble Nou, ahora estarían en la calle. La versión oficial, institucional, o como quieras llamarla, transmitida por los medios de comunicación, se centra en el razonamiento de que, cuando hay obras públicas, es necesario que te marches en favor de un bien común. Éste es un razonamiento perfectamente razonable, puesto que, de lo contrario, las obras públicas serían imposibles. Por otro lado, existe una versión totalmente distinta por parte de los afectados: fue una suerte de regateo donde unos decían "Señores, hay que desalojar esta zona", y si la respuesta era contundente, no hacían nada. En cambio, si no había respuesta, ejecutaban la obra. Eso, personalmente, me pareció, en este caso, algo muy poco serio.

D.H.: ¿En términos económicos, cree que las expectativas que generó el 22@ eran razonables?

F.S.: Quizás en el momento que se creó el proyecto, que era una época de las vacas más gordas que recuerdo, gracias a la locura inmobiliaria del momento. Pero, en esta etapa actual y con el paso del tiempo, dichas expectativas han resultado absurdas. De ninguna manera, un proyecto faraónico como este, la transformación de una zona urbana en lo que pomposamente se llama "la nueva economía".

D.H.: Se habla de intereses ocultos durante la creación de este proyecto. ¿Cree que dichas teorías son ciertas?

F.S.: A ver, personalmente, creo que sí, pero inmediatamente añado que no tengo pruebas para afirmarlo categóricamente. Se produjeron movimientos estratégicos de carácter mediatico-económico que, como mínimo, resultaban sospechosos. Pero yo creo que detrás de todo esto yace algo mucho más sencillo: entre 2000 y 2008 todas las infraestructuras que se hacen promulgadas por los Ayuntamientos catalanes se basan en el modelo de la Barcelona Olímpica. En aquel entonces, cada metro cuadrado en infraestructuras equivalía a dinero en impuestos para equipaciones, y ello se traducía en una sensación de calidad de vida, que repercutía, finalmente, en los votos. Creo que el cálculo en votos de muchos ayuntamientos, no solo el de Barcelona, se basaba en este modelo.

D.H.: Finalmente, ¿sigue manteniendo el mismo punto de vista sobre esta cuestión que en sus primeras reflexiones, o bien ha modificado su parecer en algunos aspectos?

F.S.: Generalmente, creo que la situación es la misma: se hizo un relato de carácter económico sobre las bondades de este proyecto, olvidando que el relato correspondía a unas circunstancias donde este proyecto tenía una justificación. Era un proyecto de unas dimensiones y una finalidad que no se han correspondido con la realidad. Todo se basaba en hacer transformaciones, cogiendo como modelo unas ideas más o menos difusas: un año, el conocimiento, y al siguiente, las culturas... Pero esto tiene un límite, y más aún descuidando aquello que verdaderamente importa, que es el tejido industrial.

D.H.: Bien, Ferran, muchas gracias por su tiempo y sus declaraciones.


(La entrevista formó parte de la labor de documentación para el cortometraje documental "De Manchester a Silicon Valley: Un recorregut pel 22@Barcelona", próximamente disponible y realizado por Juan Bellosta, Jaume Busquet, Aleix Cabarrocas y servidor.)

Más información sobre Ferran Sáez Mateu:

http://ca.wikipedia.org/wiki/Ferran_S%C3%A1ez_Mateu


http://www.jordipujol.cat/ca/persones/13

http://papermullat.blogspot.com/2008/10/391-els-bons-salvatges-de-ferran-sez.html

miércoles, 22 de julio de 2009

Transformers: La Venganza de los Caídos (Guión Original)





Transformers: La Venganza de los Caídos


Guión de

MICHAEL BAY


(Escrito por

Alex Kurtzman

&

Roberto Orci

&

Ehren Kruger)










SEC. 1 EXT. CAMPO DESÉRTICO –DÍA


Salen unos cuantos notas disfrazados de cavernícolas (no sé muy bien cómo eran los cavernícolas... Da igual, pondremos a cuatro colgados y les pondremos a hacer el imbécil, a caminar haciendo movimientos extraños, les pondremos Rastas en el pelo y los pintarrajearemos).

¡DE REPENTE UN PUTO ROBOTAZO DEL COPÓN COMIENZA A MASACRARLOS! ¡YIIIIIHAAAA! ¡SANGRE!

SEC. 2 EXT. ATARDECER –DÍA

Un helicóptero vuela al amanecer. Es parte del toque de Michael Bay.

SEC. 3 INT. UNIVERSIDAD –DÍA

El prota ve símbolos raros y se pone a dibujarlos instintivamente. Va a ser la mejor secuela de la historia del cine, mejor aún que “Speed 2”.

ANOTACIÓN IMPORTANTE: Todas las alumnas del campus serán Top Models, así podré sacar jovencitas lozanas sacadas del catálogo de Victoria Secret. (EXCUSA PARA JUSTIFICARLO: Em... Un hacker... pues, ¿pirateó la base de datos de la uni para que todas las alumnas fuesen Top Models? Pse, eso colará.)

SEC. 4 EXT. EN EL FONDO DEL MAR –DÍA

Como no se me ocurre un malo maloso que tenga carisma para esta secuela, voy a resucitar al de la anterior película.

MÉTODO PARA JUSTIFICARLO: Soy un genio, con este método nadie podrá decir que el argumento tiene huecos: usaré la Chispa Vital, que en la anterior peli lo mató al tocar su pecho, para hacer lo contrario, devolverle la vida. ¡Va a ser un gran giro argumental!

SEC. DE LA 5 A LA 102


MICHAEL BAYSPLOSIONS!!!!!!!! BLA BLA SPLOOOOOOOOOM!!!!

SEC. 102 A LA 2311032438

Chistes rancios sobre gays, negros y tías. Que la cámara gire alrededor de los personajes hasta provocar (como mínimo) el vómito en las cinco primeras filas. Personaje graciosillo y entrañable, a cargo de John Turturro. Optimus Prime muere, pero no temáis, enseguida le resucitamos (pudimos con Megatron, podremos con Prime jejejeje).

Los buenos ganan.

Moraleja de la película:

EL EJÉRCITO MOLA

ANOTACIONES IMPORTANTES

Enfocar el culo de Megan Fox. Si puede ser, dos veces en cada escena.

AÚN MUCHÍSIMO MÁS IMPORTANTE

Se me ha ocurrido un gag bestial:


¡Un robot con testículos metálicos! ¡Me muero de risa con solo pensarlo jat jat jat!

domingo, 19 de julio de 2009

Harry Potter y el Misterio del Príncipe


Para empezar, me gustaría realizar un pequeño ejercicio retrospectivo a modo de repaso general de la saga cinematográfica "Harry Potter" (únicamente me referiré a las películas, puesto que considero harto irrelevante analizar en profundidad las novelas de J.K. Rowling, al menos en este post). En primer lugar, tenemos dos cintas dirigidas por Chris Colombus: Harry Potter y la Piedra Filosofal y su secuela, La Cámara Secreta. Mientras que la primera es pura carne de televisión, un relato amodorrado dirigido sin pasión con el único propósito de contentar a los ávidos fans del libro acumulando la mayor cantidad de escenas de este (incluso sacrificando el ritmo narrativo en el proceso, o la anexión entre escenas), donde únicamente destacan algunos pasajes -bien retratados y resueltos, huelga decir- y algunos efectos visuales -pese a que otros, en cambio, son una chapuza-, La Cámara Secreta es una amplia mejora respecto de su predescesora. No solo el ritmo es mucho más ligero y fluido, si no que la cohesión entre escenas es mucho mayor, los efectos especiales son espectaculares (a destacar el Basilisco, realmente bien integrado y muy creíble), contiene mayores dosis de tensión, terror y violencia (realmente agradecidas en una historia detectivesca de este tipo), y grandes escenas para el recuerdo (entre otras, la llegada a Hogwarts en el Ford Anglia, el partido de Quidditch con la "Bludger loca", la quema de Fawkes, la huida del Bosque Prohibido o, sin ir más lejos, toda la parte final en la Cámara de los Secretos). Únicamente se le podría achacar ciertas arritmias en su segunda hora de metraje y, de nuevo, que Colombus nunca se muestra del todo atrevido con el material que posee, limitándose a poner la cámara y ya.

Así llegamos a El Prisionero de Azkaban, dirigida por Alfonso Cuarón y para quien suscribe, la mejor de las seis cintas estrenadas hasta la fecha. Cuarón consigue, no solo dosificar muy bien el tiempo de aparición de cada personaje y sacar muy buenas interpretaciones (¡Pardiez, incluso Radcliffe se muestra convincente!), si no elevarse muy por encima del libro, desechar la paja y centrarse en la idea principal, aportando a la saga grandes dosis de verdadera magia (esa que se ve de fondo pero siempre está presente, sobretodo en los pequeños detalles), de terror (¡Esos dementores!), de trepidancia (en dos horas asistimos a toda suerte de eventos que configuran una de las mejores cintas de magia y aventura de la década) y, sobretodo, de emoción, apoyado por una espectacular fotografía de Michael Seresin, efectos digitales que aún no han sido superados en la saga y un John Williams en estado de gracia a la batuta. Magnífica.

Y ahí llegó Mike Newell (Cuatro bodas y un funeral) para mandarlo todo al traste. No solo destruyó por completo el suspense del que considero el mejor libro de la saga, El Cáliz de Fuego, si no que convirtió el Torneo de los Tres Magos, que tanto juego podría haber dado en la gran pantalla, en un juego de niños, centrándose mucho más en amoríos más propios de Al Salir de Clase que de Harry Potter (no tanto por lo que sucede si no por cómo está explicado). Ayudado por el peor guión de la saga (¿Cómo se puede concebir un guión tan plano y falto de vida a partir de un libro tan trepidante y tenso como ese?), Newell, además, se muestra totalmente apático, más incluso que Colombus (quien, pese a su falta de imaginación visual, al menos aportaba cierto encanto a sus películas, un encanto propio del cine infantil ochentero como El Secreto de la Pirámide o Los Goonies, ambas, por cierto, guionizadas por él mismo), con lo cual se limita a poner la cámara y a rodar. Esa apatía se extiende a las interpretaciones, flojas por no decir algo peor (si en la tercera entrega Radcliffe se mostraba convincente, en esta directamente está asesinable, y el Dumbledore de Michael Gambon pierde absolutamente todo el encanto).

Con semejante (y nefasto) precedente, llegó un semidesconocido David Yates para redirigir la saga hacia otro rumbo. Con su La Orden del Fénix, demostró una solvencia visual y un talento narrativo tales que consiguió una proeza poco menos que loable: convertir el peor y más aburrido libro en una febril y trepidante cinta. Centrándose en lo verdaderamente necesario y olvidándose de subtramas aburridas en las que Rowling se regodeaba, Yates rodea todo el relato del terror que tanto se echó en falta en la cuarta cinta, manteniendo un halo de oscuridad y tensión a lo largo de toda la narración, sin renunciar a planos y escenas que compiten directamente con aquellas que en su día crease Cuarón (pese a que nunca llegue a superarlas). ¿Lo malo? El clímax. Mientras que en la novela existía un clímax largo, terrorífico y triste, aquí encontramos una concatenación apresurada de eventos a modo de precipitada resolución del argumento. La muerte de uno de los personajes clave pasa completamente desapercibida y el desenlace deja un amargo regusto a falta de tiempo y de explicaciones. Lástima. Con todo, un buen filme.

Y así llegamos a este Harry Potter y el Misterio del Príncipe. En el momento de comenzar a verla, mis expectativas eran francamente bajas por varios motivos: las flojas críticas otorgadas por los seguidores de la saga literaria (principalmente, debidas a ciertos cambios insertados en su homónima cinematográfica), las declaraciones del director anunciando que sería la más humorística de todas las películas (cuando el libro es de todo menos humorístico) y, especialmente, mi escepticismo de que se pudiera condensar tantísima información como contiene la novela en un filme. Dos horas y cuarto después, salgo de la sala con una sonrisa de oreja a oreja: no puedo hallarme más satisfecho.


No solo funciona a las mil maravillas como adaptación (dado que condensa muy acertadamente todo el libro en sus dos horas y cuarto de metraje, inventando lo justo para que el relato funcione en cine), si no que también resulta más que cumplidora como película independiente de los libros. Yates, en ocasiones, se permite incluso mejorar el original o aportarle nuevos matices. Con un libro bastante secundario dentro de la franquicia literaria (no en vano, El Misterio del Príncipe no es más que una lograda introducción para el espectacular Las Reliquias de la Muerte), el director y su equipo (en el que destaca el director de fotografía Bruno Delbonnel -autor de la cinematografía de Amelie-) extraen el jugo de dicho libro para crear una película entretenidísima (su extendido metraje en ningún momento se hace pesado), coherente y que en ningún momento insulta a la inteligencia del espectador (cosa que en estos tiempos de blockbusters hiperanabolizados y estupidizantes, de Lobeznos infumables y Transformers amodorrados, ya es muchísimo pedir), rodeada en todo momento de un aura de oscuridad, magia y melancolía.

Y pese a todo, es, efectivamente y tal como decía el director, la cinta con más momentos cómicos de todas. Pero no temáis, esos momentos cómicos no solo funcionan (en gran parte, gracias al talento cómico del reparto), si no que cumplen perfectamente como alivio cómico a tanto suspense. Otra ventaja: la subtrama amorosa protagonizada por Ron Weasley. Lo que en otras manos (no señalo a nadie... ejem, Mike Newell) podría haberse convertido en un pastiche hormonado y empalagoso, es tratado con un sano sentido del humor y verdadera emotividad a flor de piel (la escena protagonizada por Hermione Granger en las escaleras es todo un ejemplo de cómo, con una adecuada dirección de actores, una escena puede sostenerse completamente en los sentimientos de un personaje, al margen de los efectos visuales complementarios). Este detalle marca la diferencia: aquí no vamos a ver batallitas entre magos y criaturas y bonitas florituras con varitas. Vamos a ver una historia, a unos personajes en constante debacle moral. Ése es el mérito tanto del guionista Steve Kloves como de David Yates.

A todo esto, unidle una gran cantidad de momentos que se os quedarán grabados a fuego en las retinas (los momentos en que se juega a Quidditch, toda la parte de la cueva...), maravillosos efectos visuales, unos duelos mágicos más parecidos que nunca a duelos propios del western, una banda sonora muy loable por parte de Nicholas Hooper (mucho mejor que el descafeinado score de La Orden del Fénix), un acertado montaje (el tempo de la cinta es el adecuado, ni demasiado lento ni excesivamente apresurado), unas muy convincentes interpretaciones de todo el reparto (a destacar la labor de Tom Felton -mostrando un lado nunca visto en Draco Malfoy... y no, no es un lado necesariamente malvado-, Jim Broadbent, Michael Gambon y, sí, Daniel Radcliffe -que demuestra tanto su mejoría a niveles dramáticos como una vis cómica a aprovechar-)... Sencillamente, se trata de una obra mucho mayor que su predescesora (a todos los niveles) y de un suculento aperitivo para lo que pueden llegar a ser las dos cintas que conformarán la dupla Las Reliquias de la Muerte.

¿Pegas? Como siempre, ciertas arritmias propias de querer condensar muchas escenas en poco tiempo (aunque, curiosamente, ésta es la entrega en que menos se padecen dichas arritmias), algunos cambios que, al margen de levantar ampollas en los fans más intransigentes de la saga literaria, simplemente están poco justificados dentro de la narrativa, una ligera dejadez en algunas subtramas más importantes de lo que puedan parecer a simple vista y, por qué no decirlo, la sensación de que solamente hemos visto un capítulo introductorio. Un gran capítulo, sí, pero introductorio a fin de cuentas. No temáis: el clímax llegará en poco tiempo. Y está en buenas manos, eso seguro.

Valoración Global:


-La Piedra Filosofal: 5,5/10


-La Cámara Secreta: 7/10


-El Prisionero de Azkaban: 9/10


-El Cáliz de Fuego: 5/10


-La Orden del Fénix: 7/10


-El Misterio del Príncipe: 8,5/10

martes, 7 de julio de 2009

"Angels & Demons" (Hans Zimmer) -- Crítica de la Banda Sonora


Sobre la película me limitaré a dar cuatro pinceladas: se trata, contrariamente al megacoñazo hiperpresupuestado y telefilmesco que era "El Código DaVinci", un thriller más que decente, con una factura técnica y un magnífico diseño de producción (prueba de ello es esta anécdota: gente que ha visitado la iglesia de Santa Maria della Vittoria creyó que la que aparece en la película es la misma que visitaron, ignorando el hecho de que el Vaticano prohibió al equipo rodar en varias localizaciones, entre las cuales figuraba dicha iglesia). Con un reparto mucho más ajustado (pese a que Ron Howard sigue sin saber dónde colocar a las mujeres en las aventuras de Robert Langdon, desaprovechando completamente el personaje de Vittoria Vetra) y un ritmo narrativo más preciso, estas peripecias nos interesan mucho más que las anteriores por el incremento de tensión que traen con ellas (no en vano, al contrario que en "El Código..." donde lo más que se hallaba en juego era limpiar el nombre de Langdon, en esta cinta el Vaticano entero corre el peligro de ser destruido, y no son pocas las bajas que se producen durante el relato) y una duración mucho más apropiada que en la anterior entrega (pasamos de dos horas y media de puro tedio a dos horas de pura tensión, ¡bien hecho, Mr. Howard!). Incluso se permite giros de guión que a más de uno pueden sorprender y/o descolocar; ¡rayos, si hasta Tom Hanks parece estar despierto mientras recita sus frases!

Pero no todo son buenas noticias: mientras que casi todo se ha mejorado en esta nueva entrega, la banda sonora, sin duda alguna, resulta poco menos que mediocre si la comparamos con el prodigioso trabajo que Hans Zimmer realizó en 2006 para "The DaVinci Code" (lo mejor de ese soporífero telefilm, sin duda). Mientras que en la primera entrega, Zimmer se desmarcaba completamente de su (habitualmente) machacón estilo, ofreciéndonos un festín de sonidos elegíacos con motivo religioso (cómo no), en esta ocasión, el autor de scores como "Gladiator", "The Rock" o "The Prince Of Egypt", respaldado por Atli Orvarsson, se muestra apático y repetitivo, no solo repitiendo leit motivs presentes en "The DaVinci Code" de forma recurrente, si no rellenando la partitura de sonidos meramente ambientales que adornando la película funcionan a la perfección, pero en una escucha aislada pueden provocar hastío.

1. "I60 BPM" (06:42): El disco comienza con un tema de loable inicio (coros y campanitas unidos al sintetizador que crea un ritmo trepidante), pero que se torna machacón e intrascendente enseguida, haciéndose pesado en una escucha aislada. Curiosamente, este tema no aparece hasta la primera media hora de metraje, y gran parte del mismo ha sido recortado para ajustarse a una escena de apenas dos minutos de duración.

2. "God Particle" (05:20): Este tema representa (al menos en su parte inicial) el comienzo, cronológicamente hablando, de la película, puesto que su primer minuto es el tema que suena mientras vemos los logos de las productoras. Ese primer minuto comienza con una variante del tema "Chevaliers de Sangreal" para derivar en un nuevo tema, más oscuro, asociado a los Illuminatti. A partir de ese punto, deriva en un tema meramente ambiental ciertamente cansino, cuya única función es reforzar la tensión de las imágenes.

3. "Air" (09:09): Es, en mi opinión, uno de los temas que más aportan a la obra de Zimmer. Se trata de un trepidante seguimiento a los protagonistas mientras intentan rescatar al segundo cardenal Preferiti (candidato a ser elegido como Papa después de la muerte del anterior) de una muerte segura. No solo es un tema magníficamente orquestrado con un ritmo impecable, si no que, una vez vista la cinta, gana mucho en escuchas aisladas posteriores.

4. "Fire" (06:52): Aquí se nos muestra a un Zimmer muy machacón y vacuo, resultando este tema una simplona unión entre sintetizador y coros (con ocasionales apariciones de campanas) que se extiende ad nauseam. No resulta fácil aguantar una escucha entera de esta pista sin acabar saltando algún fragmento.

5. "Black Smoke" (05:45): Un corte meramente ambiental que, sin embargo, resulta bastante comedido y soportable. Simplemente se trata de ritmos fusionados (en gran medida, percusión fusionada con sintetizador) con el fin de reflejar tensión y trepidancia.

6. "Science Vs. Religion" (12:27): De lejos, el mejor tema de la banda sonora, no solo por su aportación al universo musical de Robert Langdon (puesto que no repite ningun leit motiv previamente visto), si no por lo hermoso que resulta. Curiosamente, este corte acompaña a uno de los momentos de mayor tensión e incertidumbre de la cinta (y uno de los más poderosos, en términos visuales y de efectos especiales), pero, en lugar de traducirse en otro repetitivo y anodino corte de acción, el espectacular dominio del violín de Joshua Bell se apodera de la pista, regalándonos una preciosa melodía celestial, únicamente lastrada por cierto abuso de sonidos metálicos en ciertas (y contadas, por suerte) ocasiones.


7. "Immolation" (03:39): Poco original. Esa es la expresión que mejor define esta pista, demasiado deudora del corte "Watch the world burn" de la banda sonora de "The Dark Knight". Aún así, dentro de la cinta acompaña considerablemente bien a un acontecimiento dramático, con lo cual, se perdona su total carencia de creatividad por su correcta unión con las imágenes. Un poco más de imaginación la próxima vez, Hans.


08. "Election by adoration" (02:12): De nuevo, el violín de Joshua Bell se hace dueño y señor de un tema realmente hermoso. Resulta todo un descanso, después del festival orgiástico de sonidos machacantes que ha sido la banda sonora, escuchar verdadera música.


09. "503" (02:14): Este corte supone el reencuentro de quien escucha con el brillante tema "Chevaliers du Sangreal", solo que introduciendo un órgano de iglesia al conjunto. Cero originalidad, diez en musicalidad.


En resumen, una banda sonora que no pasa de mero refrito con anabolizantes de "The DaVinci Code", y que casi en su totalidad suena trillada, machacona y poco fresca, pero no se le puede negar cierto ritmo, y algunas de sus pistas son poco menos que brillantes -en gran parte, porque partían de un extraordinario precedente y referente-.


Valoración global: 5,5/10

viernes, 26 de junio de 2009

Día de Defunciones

En primer lugar, debido a que fue una partida anterior, rendiré un homenaje a Farrah Fawcett, más conocida como la Ángel de Charlie Jill Monroe y fallecida ayer, jueves día 25 de Junio de 2009, a los 62 años y después de una larga y ardua batalla contra el cáncer.



Y ahora llega lo gordo: Michael Joseph Jackson, nacido en Gary (Indiana) el día 28 de Agosto de 1958 y fallecido debido una parada cardiorrespiratoria esta misma noche (26 de Junio de 2008), con 50 años de edad. Recordado por siempre por generaciones enteras de fans. Eternamente mencionado (tanto en vida, como ahora que ya no está entre nosotros) en la historia de la música contemporánea. Necesario para comprender la lucha de la clase afroamericana para salir de la discriminación, la miseria y el odio y hacerse un hueco en el mundo moderno. Indispensable a la hora de entender la evolución del videoclip en las últimas décadas (no en vano, trabajó en ese terreno con directores de la talla de Martin Scorsese o John Landis). Persona y personaje a partes iguales. Inmensamente feliz y desdichado al mismo tiempo. Amado y odiado, celebrado y criticado, ocioso y enfermo, acusado y absuelto. Icono indiscutible del Pop, estrella que brillará para siempre. En Paz Descanses, amigo. Siempre tendrás un hueco en nuestros corazones. Siempre.





Y su canal oficial en YouTube (hubiese querido insertar en este artículo los videoclips de "Remember the Time", "Smooth Criminal", "Bad", "Billie Jean" y por supuesto, "Thriller").

sábado, 6 de junio de 2009

Terminator: Salvation


En primer lugar, debo decir que, con el horroroso precedente que suponía "X-Men Orígenes: Lobezno" [hablando en plata, la caída en picado de una más que solvente saga cinematográfica y una sonada decepción en tanto que película protagonizada por Hugh Jackman, actor dado a escoger buenos proyectos -salvo excepciones como la mediocre "La lista"-] y las malas críticas que esta "Terminator: Salvation" lleva recibiendo desde el mismo día de su estreno en Estados Unidos, mis expectativas eran notablemente bajas en el momento de apagarse las luces [tras una eterna espera sazonada con trailers tan exquisitos como el de "Bruno" -la nueva gamberrada del inefable Sacha Baron Cohen- o "Año Uno" -sí, Jack Black haciendo de cavernícola, nuff said-] y comenzar la cinta. Y sin embargo, desde el minuto uno hasta los títulos de crédito finales, me he encontrado con una película de Terminator en estado puro.

En primer lugar, el giro que, con esta nueva trilogía, McG ha dado en aras de orientar la saga hacia terrenos más propios del cine bélico que de la sci-fi me parece loable en tanto que respeta la visión distópica que James Cameron nos daba del futuro en las dos primeras entregas. Consciente de que en ningun caso lograría superar la perfecta unión entre distopía tecnológica y slasher de acción, McG elige optar por su lado más artesano (evidentemente, descuidando los detalles que convertían a las de Cameron en lo que son) y centrarse en crear una historia trepidante y sin grandes agujeros, lo cual, en mi opinión, es una meta mucho más difícil de lo que pueda parecer. Por eso, antes de realizar un análisis más exhaustivo, diré que "Terminator: Salvation" me parece una muy digna continuación de la saga y una inmensa mejora respecto a la rutinaria y en ocasiones risible "Terminator 3: La Rebelión de las Máquinas".

La trama da mucho más protagonismo a Marcus Wright (Sam Worthington), un condenado a muerte que guarda más de una sorpresa (y que servidor no piensa desvelar, en caso de que no hayáis visto ningún trailer o leído ninguna sinopsis detallada), que a John Connor (Christian Bale), quien aún no ha sido ascendido a líder de la resistencia pese a que ello no le impide ser mucho más respetado que los propios líderes, llegando incluso a la categoría de profeta entre sus compañeros de armas. Y aquí es donde se nota la diferencia: mientras que a ratos Bale se limita a cumplir con cierta desidia, en otras ocasiones se muestra excesivo y sobreactuado, potenciando hasta el límite sus peores tics. Por otro lado, Worthington lidera el reparto con carisma y solvencia, demostrando que puede llevar perfectamente sobre sus hombros una película entera sin achantarse (espero con ansia ver su interpretación en la próxima película de Cameron, "Avatar"). A los dos protagonistas masculinos les acompañan un Anton Yelchin (interpretando a un joven Kyle Reese, aún no enviado al pasado para salvar a Sarah Connor) cumplidor y unas Helena Bonham-Carter y Bryce Dallas Howard desaprovechadísimas (tanto en presencia como en talento, ambos desperdiciados en sendos personajes planos). Lástima, esperaba mucho más de estas últimas intérpretes. Me reservo mencionar al resto del reparto, puesto que podría acabar desvelando ciertas sorpresas y guiños que el film ofrece en forma de personajes (de aparición presencial o incluso en forma de Voice Off).

En cuanto a la trama, no pude evitar sorprenderme al comprobar que el libreto de John Brancato y Michael Ferris es mucho más consistente y notable que el de la anterior entrega (también escrita por ellos), traduciéndose en una historia de ritmo impecable y sin grandes fisuras (salvo quizás algunas provocadas por la relación intertemporal de ésta última entrega con las anteriores), a la que únicamente se le podría achacar una ausencia de personajes verdaderamente empáticos o carismáticos (quienes dan presencia y profundidad a los caracteres son los actores) o las escasas escenas de interacción entre ellos, carente de la emotividad que ofrecían las cintas de Cameron. Podría decirse que McG ha primado en exceso las escenas de acción por encima del componente emotivo necesario para una historia de esta envergadura (y que espero que mejore en próximas entregas).

Hablando de McG, si criticable resulta su desgana (o quizás falta de personalidad) a la hora de abordar conversaciones o interacciones entre los personajes, inmejorable es su labor a la hora de dar vida a las escenas de acción. Reforzadas por un intachable diseño de producción, la concatenación de set pieces que ofrece el cineasta autor de este film es realmente destacable, no solo en términos de espectacularidad si no también, ateniéndonos a su forma de mover la cámara (brillante en algunos planos). De ahora en adelante, tendré mucho más en cuenta a este hombre, incluso teniendo en su currículum las infames cintas (me niego categóricamente a llamarlas películas) de "Los Ángeles de Charlie".

Finalmente, mención especial a la banda sonora de Danny Elfman, a la fotografía de Shane Hurlbut (quien en su día padeció la ira de Christian "Fuckin' Professional" Bale), a los impecables efectos especiales (que combinan de forma magistral -salvo en ciertos momentos, la verdad sea dicha- asombrosos efectos artesanales de la mano del finado Stan Winston y efectos tridimensionales) y a los guiños, referencias y el respeto que esta "Terminator: Salvation" ofrece a los fans (como el que escribe) de las cintas de Cameron.

Y ya para cerrar este ciclo de forma cohesionada y coherente con respecto a los anteriores análisis de la saga "Terminator", le otorgaré una nota numérica, no basada en estrellas (mi sistema habitual, últimamente):

7,5/10

EXTRA: Batman/Patrick Bateman/John Connor agrede verbalmente a Shane Hurlbut por caminar delante de los actores en medio del rodaje de una escena. You're trashing my scene, for Christ Sake! Fuckin' amateur!

Y algunas parodias del incidente:

Arnold Schwarzenegger contra Christian Bale

Christian Bale gritando a su madre por no dejarle comer cereales

A Christian no le han dado las rosquillas que pidió

jueves, 4 de junio de 2009

"El arte del guión debe reavivarse" (Syd Field)



Completamente de acuerdo contigo, Syd.

Aprovecho esta breve actualización para desear a David Carradine (1936-2009) que descanse en paz. Otro mito de la infancia que se nos ha ido.