miércoles, 10 de diciembre de 2008

"Brokeback Mountain" y Mussoli... quiero decir, la RAI


La película "Brokeback Mountain" fue emitida con ciertas escenas sexuales cortadas el lunes pasado en la cadena de televisión italiana RAI 2. La versión emitida, según la cadena [controlada por el partido político Liga Norte], simplemente se trataba de "una copia con visado de censura proporcionada por la distribuidora" clasificada T (Apta para todos los públicos), preparada para ser emitida a las 21.00. Sin embargo, RAI 2 no verificó la versión censurada en cuestión ["pensando que se trataba de la auténtica"], y la emitió a las 22.45 con una clasificación VM 14 (No Apta para menores de 14 años). Ello último, según la cadena, se trata de "un error", y su director, Antonio Marano, se ha comprometido a emitir la versión íntegra del filme de Ang Lee.

La reacción no se ha hecho esperar. La asociación de consumidores ADUC ha pedido a los ciudadanos que se nieguen a pagar el llamado "canon RAI", impuesto que obliga a los propietarios de un aparato televisor a pagar 106 euros. Incluso la centroderecha se ha hecho eco de la noticia: Benedetto dello Vedova, diputado de Pueblo de la Libertad, ha añadido "si la censura se aplica no por el contenido duro de las escenas sino por la naturaleza homosexual de la relación, considerada pornográfica de por sí, pasamos de lo grotesco al encarnizamiento discriminatorio".

Mi pregunta es: ¿han vuelto los tiempos de la censura? ¿Se ha levantado Mussolini de la tumba, viendo lo cercano que está Berlusconi de transformarse [en todos los sentidos] en el Monstruo de Frankenstein? ¿O sencillamente el control de contenidos siempre estuvo presente, y lo único que hizo, en lugar de desaparecer, fue sencillamente camuflarse? De nuevo, volvemos al tema de la puritana doble moral que comentaba en el artículo de ayer. ¿Tan perjudicial es, en estos tiempos en que es lo más normal del mundo ver en una película a un macho Alfa retozar con una hembra atractiva, que nos muestren un acto sexual entre dos hombres? Porque, no entiendo por qué [aquí esbozo una sonrisa irónica], en las escenas lésbicas no es que haya un control excesivo en lo que a censura se refiere. Pero claro, ¡dos hombres f***ando! ¡Mamma mia!

Está claro que por mucho que avance la tecnología, la mente humana siempre será limitada. Quizás la no aceptación de aquello que es diferente es algo inherente en la condición humana; quizás el rechazo hacia todo aquello que nos es desconocido comporte inevitablemente su implacable persecución por parte de las propias personas. De otra forma, no me explico como, en plena "Sociedad de la Información", seguimos padeciendo este tipo de incidentes. En cualquier caso, y al margen de lo que pienso sobre la película en cuestión, esto es un inaceptable y aberrante caso de mutilación del arte, y sucesos como este deberían estar penados. Recuerden, señores de la RAI: Ars longa, vita brevis.