domingo, 2 de noviembre de 2008

Digital Versatile Disc


Año 2002: érase un año en que concluyó una dura pugna, una sangrienta guerra, una encarnizada batalla. Por supuesto, estoy hablando del conflicto entre el añejo Video Home System y el joven Digital Versatile Disc. El año 2002 supuso el fin de un sistema que había acompañado a la humanidad desde mediados de la década de los setenta, y que presenció el auge de los videoclubs -¡Gran ritual sociofamiliar el de ir los domingos a alquilar el VHS de la película de moda correspondiente a cada temporada y reunirse toda la prole a verla en el salón!-, actualmente tan devaluados por el imparable fenómeno de la piratería -del cual no estableceré en este momento ninguna reflexión ni debate, puesto que ese tema merece un artículo por si solo-. La gente de a pie empezó a invertir en el nuevo sistema, que ofrecía una diferencia abismal con respecto a su predescesor. Y es que...


¿Qué oportunidad tenía el Dolby Surround (en ocasiones puntuales, Surround Ex) de dos canales que ofrecía el clásico VideoCassette contra el cristalino audio Dolby Digital, de nada menos que ¡seis canales!?


¿Y cómo comparar la mediocre calidad de imagen (que iba menguando conforme se sucedían los visionados de la cinta) que ofrecía el VHS -formato que en más de una ocasión se permitía mutilar el formato original de la película de 2:35 a 1:33 para escalarlo al tamaño del televisor- con la perfecta imagen que nos proporcionaba el DVD, puro -de ahí viene la expresión- "cine en casa"?


La calidad visual y sonora de los discos de vídeo digitales traía a nuestros hogares la película tal cual la habíamos visto en las salas. Por tanto, el VHS tenía las de perder. Pero, no contento con haber batido a su predescesor en ese aspecto, el DVD se trajo dos nuevos ases en la manga:


1-El hecho de poder ser reproducido en ordenadores personales o consolas como PlayStation 2.


2-Los contenidos adicionales que contenían junto con la película, todo en un mismo disco (¡Y con la posibilidad de poder escuchar el film en varios idiomas!)


En conjunto, el VHS quedó obsoleto. Había llegado el tiempo del DVD -más aún cuando se pusieron a la venta magníficas ediciones de grandes películas como "Gladiator" (admito que me encanta, especialmente desde que presencié maravillado la batalla inicial en un sistema Home Cinema) o "El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo" (mi última adquisición en VHS; no volví a mirarla de la misma forma cuando la vi en DVD), que repartían película y una montaña de contenidos adicionales en dos discos, con una presentación espectacular.


Desde 2002, hemos tenido ocasión de disfrutar de grandes ediciones en disco digital. Pero ahora... todo ha cambiado, y no precisamente para bien.


Hace tiempo que he notado que los DVD ya no tienen la calidad de antaño -ni en cuanto a lo que concierne a la imagen ni a lo referente en sonido-: se ven menos nítidos, la imagen está menos definida, y el sonido ya no utiliza los seis canales como solía hacerlo antes-. Todo esto, por su parte, no cuadra con las películas que estamos viendo en las salas, con mejores efectos visuales y sonoros de los que utilizaban en los inicios del disco de vídeo -¡E incluso filmadas en Alta Definición en ocasiones!-.


Hemos tenido varios ejemplos de mala calidad de imagen en los DVD -como "Superman Returns" o "La joven del agua"-, pero el último y más drástico ejemplo es "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal". Mucho más que decepcionado me he quedado al ver que la calidad de imagen era poco menos que un insulto, totalmente indigna de un DVD de Paramount (¿Dónde está la calidad de imagen de otras películas suyas, como por ejemplo "Transformers"?) y menos aún de LucasFilm (que nos ha proporcionado grandes ediciones como la última trilogía de Star Wars, y maravillosas remasterizaciones). Mi rabia aumenta cuando reviso las tres predescoras de esta última entrega de la saga de aventuras, y descubro que son ampliamente superiores en cuestiones visuales.


Este cuestionable fenómeno de restar calidad a los DVD viene -¡Qué casualidad!- produciéndose desde la creación de los HD-DVD y los Blu-Ray, sucesores incuestionables del DVD. Este mismo año finalizó la contienda entre ambos formatos debido a varios factores (entre otros, el apoyo de Sony y la PlayStation 3 al segundo, y el hecho de que dicho formato decidiese distribuir pornografía en Alta Definición) con una clara victoria del Blu-Ray. Pero aún así, es imperdonable que uno de los grandes estrenos del año tenga una calidad de imagen tan mediocre, por no decir algo peor (y si lo comparamos con su homólogo en Alta Definición, la cosa llega a niveles sangrantes). Dice muy poco en favor de los distribuidores, y es una estrategia contraproducente -al menos en mi opinión-, puesto que si el comprador medio encuentra la misma calidad en un DVD original -pagado con dinero de su bolsillo- de la que encontraría en cualquier DVDRip o un DVDScreener, por supuesto, decidirá bajarse la película de la red de forma gratuita, sin pararse a pensar en los contenidos adicionales o en el placer de ver la película en Versión Original Subtitulada, ¡y más en tiempos de crisis! Así que dejo abierto el debate sobre esta nueva estrategia comercial de las majors, a la espera de que decidan volver a ofrecernos DVDs de calidad.


Al menos así el Digital Versatile Disc moriría con las botas puestas.