lunes, 10 de noviembre de 2008

La niña de Ripollet


De eso se habla estos días. Es el fenómeno mediático del momento -y cualquier periodista sabe que hay que aprovechar el filón y sacar todo el petróleo posible, a ser posible, antes que la competencia-, una suerte de nueva "Madeleine" -destacable la fijación que tiene el lector/espectador con los casos relacionados con menores, fijación que en muchas ocasiones pasa de la sensibilidad a la "sensiblonería" con una celeridad alarmante-, en este caso catalana, que ha arrancado más de una lágrima a más de un espectador -nótese que la repetición ha sido deliberada-.

Nadie del entorno de la víctima -una pobre e inocente chiquilla que, sin ningún atisbo de sarcasmo o ironía, merece mi más profunda compasión, compasión que intento transmitir a sus allegados desde este humilde blog- parece estar dispuesto a hablar -y es totalmente lógico, admisible y comprensible-; la familia del "brillante" Sergio -sin llegar a calificarle de "reencarnación de Damien sobre la Tierra", sí puedo decir en su contra que es el perfecto paradigma de la creciente agresividad/violencia (elegid el nombre que queráis) infantil en la sociedad actual, producida por "nosesabebienquéfactor"- prefiere no pronunciarse -con semejante perlita de hijo, no me extraña en absoluto-, así como su defensa -que intentará ampararse en la reducción de pena por "trastornos mentales", argumentando que el chaval visitaba un psicólogo-; los únicos dispuestos a pronunciarse al respecto son los amigos y amigas de una y otros -que, por su parte, tampoco saben gran cosa- y la defensa de Luis, el amigo de Sergio que los acompañó hasta el lugar del crimen, puesto que le conviene una cierta publicidad, con el fin de que se considere al "amigo" Luis como un simple testigo y se le deje en libertad -NOTA: Parece que también hubo un chaval de "raza negra" (odio ese término, pero es una cita textual) visto acompañando a los dos chicos, pero hasta la fecha se desconoce su grado de implicación en el crimen-.

¿Tenía motivos el agresor para cometer semejante barbaridad? Veamos lo que dice el diario 20 Minutos:
  • Grabó los besos que se dio con su presunto asesino, Sergio, de 15.
  • A él no le gustó que lo 'colgara' en Internet porque tenía novia.
Qué joya de chaval. No es de extrañar que, en vista de lo acontecido y la gélida actitud de los chavales -por mi parte, considero a Luis tan culpable del asesinato como a Sergio, puesto que es inadmisible, no solo no denunciar, si no silenciar semejante atrocidad y además, jugar un partido de fútbol a la mañana siguiente, con toda la calma y frialdad del mundo-, se haya desencadenado la ira colectiva contra estos dos chavales por parte de los consumidores de noticias, quienes han presenciado el transcurrir de este con horror e incredulidad. Con estas afirmaciones y datos, dejo el debate abierto y os invito a reflexionar con calma sobre este caso y las trágicas circunstancias que lo rodean, siempre manteniendo la esperanza de que no se propaguen estos lamentables sucesos y se normalicen en nuestra sociedad. Que un niño sea capaz de asesinar a sangre fría a otro dice muy poco a nuestro favor.